lunes, 20 de septiembre de 2021

Cumpliendo 30

 Hace poco tuvimos comida familiar para celebrar el 30 aniversario de mi sobrina. 

Estuvo fenomenal, tanto la comida como la compañía. 

Se da la circunstancia de que estamos en el período en el que los sobrin@s se van haciendo mayores, y meten codo para incorporar a sus parejas en las dinámicas familiares, lo que hace que se trate de una época sumamente interesante de observar. 

De este gran evento, extraigo las siguientes conclusiones positivas de mayor a menor: 

1 Seguimos manteniendo lazos que sostienen estructuras y relaciones sociales guardando cierto sentido con la tradición que he vivido. Recuerdo perfectamente cuando mis cuñad@s se incorporaban a las comidas familiares y empezaban a darse a conocer en casa. 

2 Los fichajes incorporados, son gente cultivada e interesante, lo que me hace pensar, aunque según debo admitir de manera absolutamente gratuita, que en el caso de tener descendencia, el resultado no debería desmejorar "la estirpe". Desde un punto de vista sociológico debería estar avergonzado de este razonamiento, pero ¡qué coño!, es mi familia. 

3 Los "jóvenes maduros", en sus veinte y tantos, o sus treinta y pocos, se sienten en la plenitud de la vida y la sabiduría. Se les ve confiados, con ganas de mejorar el mundo y corregir a esos vejestorios que se aferran al poder con sus manidos argumentos y razonamientos. Así debe ser, como vejestorio que soy, sé que no tienen razón, o al menos, no todos la tienen. Sólo unos pocos, que llegarán felizmente a ser vejestorios aferrados al poder y acosados por ávidos jovenzuelos arrogantes. 

4 Una cosa que no me gusta, es que me parece que confunden la realidad con lo que se cuece en las redes sociales, lo que me hace pensar que ignoran a una inmensa mayoría de gente real que está completamente ajena este infierno falaz, parcial y sesgado de las redes sociales.

Pero vamos, que en general todo bien. Sin proyectos muy definidos de futuro, en plan boda, o niños, pero al fin y al cabo, estos, como nosotros, cuando menos te lo esperas, te salen con la invitación y la lista en El Corte Inglés. 

Al releer, creo que me ha quedado un post muy viejuno, pero es lo que tenemos los cincuentones. Ya no hay vuelta atrás. 

 


 

sábado, 4 de septiembre de 2021

El solterin III

 Luis(ito), ¡ay mi Luisito!. 

Adoptado como mascota por la caterva de amigotes, Luisito era un tipo singular. Cuando recaló en el  grupo de adolescentes inconscientes, borregos y descerebrados, adoptó el papel asimilado a mascota del grupo. Carecía de lo que considerabamos los niveles mínimos de presencia y pose para ser admitido en el rebaño, pero aquel pavo tenía algo de cachorrito que inducía a su adopción. 

Pronto nos dimos cuenta de que, además del marketing que aportaba nuestra obra filantrópica con su aceptación en el grupo, tenía otras ventajas insospechadas. En el aspecto académico Luis era una máquina. Además, consciente de su arrolladora superioridad en ese aspecto con respecto al grupo, se hacía valer notablemente, incluso despóticamente. Todo empezó cuando Juan, a la sazón el más macarra y expeditivo de la pandilla, le conminó a que le hiciera los ejercicios de matemáticas o que se atuviera a las consecuencias. Recuerdo perfectamente la escena y, he de confesar que aunque no iba contra mi, me sentí intimidado. Pero lo que me dejó boquiabierto fue la reacción de Luis. Con perfecta calma y las dotes docentes de un profesor de instituto baqueteado y vocacional, convenció al matón de que no le iba a hacer su trabajo, y que no se lo iba a hacer porque no era justo (eso a Juan le daba igual) y porque, de hacerlo, convertiría a Juan en más inútil de lo que ya era (y eso a Juan ya no le daba tan igual). 

Si hubiera tenido que elegir un adjetivo para describir a Juan, "inútil" no sería el escogido. No al menos en primera instancia y no sólo por las consecuencias que pudiera tener el despertar la furia de Juan, sino porque, a mis ojos adolescentes, medir un metro y ochenta y cinco centímetros con una proporción considerable de masa muscular, y su actitud arrogante y chulesca, hacían que le viera más con envidia que con misericordia. 

Pero ahí estaba Luisito, con su metro setenta raspado, mirando a los ojos a Juan y bajándole los humos al coloso. Este, en el medio segundo de reflexión que el desconcierto le ofreció, debió valorar que si le daba dos guantazos, él se quedaba sin deberes hechos y con su imagen dañada en el grupo por abusar de uno de sus miembros, por lo que dominado por el estupor dió el tiempo necesario a Luis para que, con toda la paciencia del mundo empezara a explicarle los misterios matemáticos que impedían a Juan realizar correctamente su tarea, para finalizar con una píldora filosófica cuando le dijo: 

- Ves, si te hubiera hecho los ejercicios seguirías sin tener ni idea del tema. Llegarías al examen hecho un zoquete y suspenderías igualmente. De esta forma, ahora sabes hacerlo y tus probabilidades de aprobar se multiplican. 

Había nacido una estrella, o mejor dicho, Luis había enseñado su super-poder en el grupo y afianzado su status entre nosotros, lo que hacía que el resto de sus "taras" fueran toleradas con cariño, y por supuesto, defendidas ante cualquier agresión externa. Aquellas trazas, esas gafas, los chistes malísimos y su forma de reir ya no eran ningún problema. 

sábado, 24 de julio de 2021

Actualidad inquietante 23 de Julio de 2021

El Papa suspende su misa del domingo por problemas de salud. 

Todos los Papas que recuerdo han sido extremadamente sufridos con sus dolencias. En ocasiones se les veía cumpliendo con sus obligaciones en las peores circunstancias de salud. Por eso, me extraña esta noticia. Ya sabemos que Francisco no es como los demás, por eso esta noticia me llama la atención. ¿Será una señal de debilidad, de responsabilidad o un gesto reivindicando los derechos derivados de la baja laboral por enfermedad profesional? En todo caso, espero que se mejore Santidad. 

Los maristas señalados

Esto lo comento por lo que me toca, aunque a mi no me tocó. Lamento el juego de palabras, porque el asunto no tiene puta gracia. Recuerdo que era algo que se rumoreaba, pero a lo que nunca presté demasiada atención cuando estaba allí. Pensaba que era más comentarios malvados contra quién nos hacía sufrir con los estudios. A ver, también se hacían comentarios malévolos (de otra índole) contra otros profesores, por lo que si efectivamente no tenías constancia de que aquello ocurriera efectivamente. En este caso creo que es imposible hacer justicia, en la medida en que los culpables son demasiado mayores para pagar por lo que han hecho y para las víctimas esto llega demasiado tarde, y posiblemente a destiempo. La parte medio positiva está en que servirá para prevenir, tanto a los centros como a los padres y a las potenciales víctimas, que esto vuelva a ocurrir. Digo "medio-positiva" porque esto instala un clima de desconfianza entre todas las partes que no creo que sea bueno. 

Vacunas: los experimentos con Coca-Cola

No he tenido duda en vacunarme, porque yo ya, de perdidos al río. Pero ya eso de vacunar a mis hijos, pues mira, no. Las vacunas no están suficientemente probadas. Solo tiene una autorización de emergencia por la crisis sanitaria, pero no tenemos ni pajolera idea de cuales pueden ser los efectos a largo plazo de unas vacunas que, mayoritariamente están basadas en modificar nuestra esencia genética. Sinceramente, para mi "el pescado está vendido", pero hay cuestiones que, a día de hoy, ningún científico puede responder, como son los posibles efectos en la población que tiene TODO por hacer todavía. Entiendo que las decisiones se basan en evaluación de riesgos, y en este sentido, tomada toda la población, compensa más vacunar a todo el mundo. Pero si en lugar de tomar a toda la población tomamos a una población con un casi inapreciable riesgo de sucumbir a la enfermedad, y un desconocido riesgo de tener efectos secundarios graves, para mi está claro. NO.  

miércoles, 21 de julio de 2021

El solterín II

 Luisito me recibió con los brazos abiertos. Abrazos y sonoras palmaditas en la espalda, aunque lo primero que hizo fue dejarme claro que lo de Luisito no le hacía mucha gracia, que ya aquellos tiempos de hacer el cafre habían pasado, y que él ya no se identificaba con aquel apelativo. 

Un tanto extrañado por tal arranque de dignidad comprobé que, si bien Luisito (perdón, Luis) exigía ser tratado de forma madura, su estilo de vida parecía anclado en aquellos años en que él agradecía el tratamiento de Luisito, y la protección de los amigos cuando, un poco pasadito de jarana, ejercíamos de amigos tuitivos y le dejábamos acostadito exactamente en la misma camita que ocupaba actualmente cuando conseguía llegar del sofá a la susodicha. 

Y ha llovido desde entonces. Joder con Luis(ito)!, y con lo seco que es este país, pero ¡qué demonios! en más de 25 años podía haber cambiado el aspecto de su pisito de soltero. O al menos la puta cama ¡que ya le vale al tío cerdo!

Bueno, asquitos aparte, la verdad es que entre mi confusión y mi penosa situación, se agradecía que Luis me recibiera tan animosamente. 

Charlamos, tomamos algunas cervezas, reímos, recordamos antiguas anécdotas, tomamos más cervezas y finalmente llegó la hora de retirarse a dormir. Caballerosamente Luis me cedió el mismo sofá en el que estaba sentado, en el que habíamos estado consumiendo cervezas, patatitas y variantes, soltando los consiguientes perdigones de dichas substancias sobre la superficie sobre la que me disponía a descansar aquella noche. 

Lo peor no fue el repelús. Lo peor fue el ser consciente de que en veintitantos años de matrimonio, nunca había dormido en el sofá. Cuando nos cabreabamos nos dabamos la espalda y hasta el día siguiente. Entiendeme, que no quería que Luisito me invitara a dormir en su cama. ¡Que vá! Mucho mejor en el sofá. Pero el caso es que la consciencia de haber bajado tan drásticamente del escalón de la comodidad doméstica hizo mella en mi ánimo. Primero fue una lagrimita, luego un sollozo y finalmente un torrente mezclado con recuerdos de mi vida marital, que llegados a su punto álgido me hicieron pensar que era posible morir de pena en aquel lamentable sofá de Luisito. 

Pero no, una vez superado el cenit de la congoja nostálgica, simplemente me quedé dormido. Así soy yo. Sencillo. 


 

martes, 20 de julio de 2021

El solterín I

 Cuando me dí cuenta de que tenía que hacer algo, ya era demasiado tarde. 

Ella lo estaba viendo claro desde hacía meses. Muchos meses. Más de 24 meses, pero menos de 36, lo que habría permitido decir que lo llevaba viendo años; y es que, a ella no le gustaba exagerar. Para ella, a partir de ese período, se podía decir años, pero si no llegaba a 3 años, de fecha a fecha, había que decir meses. Las cosas, como son. 

En cambio a mi, me pilló con los calzones por los tobillos. A ver, que tonto no soy, pero que tiendo a hacer el avestruz, pues puede ser. 

Sea como fuere, ese día no hubo forma de hacerse el sueco. Ni con agua oxigenada en el pelo y lentillas de colores. Me miró y dijo: 

- Aunque inexplicablemente te sigo teniendo cariño (no amor, sino "cariño" dijo, como a una colcha que te tejió su abuela a la que también le tenía lo mismo que a mí), creo que este matrimonio ya no tiene sentido. 

Quizá habría sido conveniente expresar algo en ese momento, pero chico, es que me dejó impactado. No podía dejar de admirar lo atractiva que me parecía con ese desafiante gesto de "hasta aquí". Y yo, como un conejo deslumbrado, solo acerté a entreabrir la boca intentando buscar algo que decir. Pero no, nada vino a mi mente. Miento, vinieron cosas, pero todas inoportunas, extemporáneas, y mayoritariamente centradas en lo mucho que me atraía en ese momento, que sospechaba, no venía a cuento dada la situación. 

Ante mi mutismo, ella siguió llevando las riendas de la situación: 

- Te vas tú, o me voy yo de casa...

Luego siguió argumentando los pros y los contras de esta o aquella decisión, porque ya lo tenía todo planeado (ella es muy organizada), pero yo era incapaz de razonar sus argumentos. Me apresuré a decir que me iba yo, en una postrera demostración de caballerosidad que, a la desesperada, me pareció la mejor idea para intentar conseguir una valoración positiva por su parte para que, en aras a mi buena disposición, perdonara mi última década de hastío y decidiera darme una trigesimocuarta oportunidad.  

Pero no. No sucedió. Simplemente asintió, agradeció el gesto (es muy de agradecer ella), y la siguiente imagen fue la de la maleta abierta pensando si debía meter solo lo de verano, esperando que fuera algo pasajero, o lo de todo el año para demostrar una determinación que le hiciera arrepentirse de su decisión. 

No fue necesario. Ella me aclaró rapidamente: 

- No re preocupes, coge sólo lo que necesites estos días. Puedes venir durante esta semana a recoger el resto. 

"Esta semana" dice, y ¿luego? ¿no puedo volver después de "esta semana"?. 

Pero me callé. Metí cosas de verano hasta que se llenó la maleta y me marché a casa de Luis ¿donde si no? A un hotel no me parecía, y además, en mi nueva situación no era conveniente incurrir en gastos. Además, intuí que sería bueno hablar con alguien.

Pero tampoco funcionó.  

domingo, 11 de julio de 2021

Me rindo al nacionalismo

Desde que Arzallus y Pujol eran muy importantes en España llevo renegando del chantaje al que, estos partidos regionales, han sometido al resto del país. Partiendo de la base de su mejor disposición económica, favorecida por su situación geográfica, un poco de suerte y un mucho de favores y privilegios claramente injustos con respecto a otras comunidades con similares carácteres, la ideología nacionalista decimonónica creó una supuesta superioridad étnica completamente falaz, ridícula y carente de todo argumento científico serio. 

En cualquier caso, lo hecho, hecho está y no creo que se pueda cambiar de ningún modo. Nadie va a convencer a un guipuzcoano que su capacidad es la misma que la de un  almeriense, o a un gerundense que su cultura está a la altura de un toledano. Son debates estériles que no llevan a ningún sitio ni aportan nada, excepto seguir alimentando el negocio nacionalista. 

Por eso, porque no hay solución buena, yo prefiero rendirme. No porque hayan ganado, sino cómo medida puramente estratégica. El nacionalismo se basa en una dinámica de confrontación soportada por una retórica épica sobre la nobleza de sus gentes, frente a la tiranía de las miserables gentes de la potencia dominante. Da igual que sea mentira y tergiversación, da igual que de una anécdota se haga categoría, da igual todo, porque al fin y al cabo, el negocio, que lo es, debe seguir funcionando. Es por este motivo, para hacer que el negocio deje de funcionar y que todas esas energías se dediquen a algo productivo, prefiero que si efectivamente tanto lo quieren, que lo deciden y, en su caso que lo ejecuten hasta sus últimas consecuencias. 

Esto no es un alegato en contra de la legítima política seguida hasta ahora. Desde la lucha anti-terrorista de la etapa democrática, hasta las "represión" del 1 de Octubre. Con sus muchos aciertos, y sus pocos fallos, ha sido la que se tenía que hacer. Los aciertos se han basado en la paciencia, la discreción, la negociación y la firmeza cuando ha tocado. Mucho trabajo, paciencia e incluso sangre para no llegar a ningún sitio claro y para seguir alimentando el negocio. Los fallos aprovechados hasta la nausea para seguir creando el relato de la opresión que sostiene negocio. Creo que la única forma de acabar con esto es terminar con el negocio dándoles a decidir si quieren echar el cierre definitivamente.  

Por supuesto, siempre estaré con los paisanos que sienten tanto su región como nuestro país común. Creo que, en el eventual escenario de una secesión, siempre se les recibiría con los brazos abiertos, ya fuera para establecerse en España o para venir de visita. 

En fin ¡Viva España! y ¡Vivan todos los que españoles allá donde estén!

 


domingo, 27 de junio de 2021

Zasca

 Al hilo de lo que comentaba ayer torpemente, creo que el temor a cagarla al expresar una idea, aunque siempre ha existido, se ha exacerbado en los últimos tiempos. 

Desde que tenemos redes sociales, y todo queda "por escrito", nos hemos vuelto un poquito timoratos. Bastante. Bueno, que cxxxxxx, ¡un huevo!. En este sentido, en analogía al pánico escénico, estaría el pavor al zasca en redes sociales: una cita mal contrastada, una coma dónde no es, una tilde distraída, y ¡Ah, amigo: lascagao!, la jauría redsocialense que no piensa como tú, te cae encima como los espartanos sobre los pesas en el Paso de las Termópilas (rezo a Dios por no haberme equivocado con la cita histórica). 

Cuando era mozo, pese a ser un tímido de libro, había momentos en los que me soltaba la melena. Entonces, la cagaba con ensañamiento y alevosía. Me recreaba en mis errores y los cometía una y otra vez. Luego, llegaba el día siguiente y comenzaba la penitencia, el dolor de conciencia, la contrición, el dolor de los pecados y el propósito de enmienda. Por supuesto, como aparte de todo ello, era un pecador irredento, volvía al error tan pronto como tenía oportunidad de hacerlo. 

¿Era más torpe, más machista, más retrógrado, menos empático entonces? Sin duda. ¿Más feliz? ¡Pues también, he de confesar! Ahora soy super progresista, feminista (aunque nunca es suficiente), moderno y super-empático, pero miedica y reprimido, pues también mucho más.

Y que luego me hablen de la Censura del Régimen. Por lo menos ese era un funcionario bien retribuido (de nuevo, cita histórica sin haber contrastado la información ¡demonios!), pero es que ahora ¡tenemos el censor instalado gratis en nuestra mente!.

Como despedida, pido perdón a tod@s  a quienes esta humilde, superflua e innecesaria reflexión hubiera podido ofender. 

¡Hala majes, vayan ustedes con Dios o la República! 


domingo, 30 de mayo de 2021

Marruecos y la paciencia

 Cuando se habla de un país solemos hacernos abstracción de un conjunto de peculiaridades que nos vienen a la cabeza y construyen en nuestro subconsciente un estereotipo. Así, cuando nos hablan de Alemania nos viene a la cabeza que es el motor de Europa, un país eficiente, organizado, que tiene pasta y que son los que mandan de hecho en Europa. Francia se nos presenta sofisticada, avanzada, reivindicativa y orgullosa.  

Pese a estas ideas, todos somos conscientes de que existen alemanes que son desastres con patas y holgazanes, o franceses garrulos y reaccionarios, pero las excepciones no hacen más que confirmar la idea general. 

Con países con un peso internacional tan relevantes lo tenemos claro, pero ¿qué pasa con aquellos que solo saltan a las portadas de vez en cuando? ¿Qué opinión tenemos de Macedonia? ¿Mali? ¿Indonesia? 

Lo cierto es que si nos preguntan por un país "secundario" la mayoría no sabemos qué decir...  a no ser que sea tu vecino. Ese vecino con el que te llevas muy bien, muy mal, o simplemente no te llevas (que significa, que te llevas mal, pero no lo reconoces porque eres diplomático). Seguro que si le preguntas a un griego, te dice cuatro cosas de los macedonios; un mauritano te hablará largo y tendido de un maliense, o un malayo sabrá explicarte "objetivamente" como es un indonesio. 

A nosotros nos ha tocado Portugal, Francia y Marruecos. Desde hace más de 40 años no nos queman camiones en la frontera francesa, y que yo recuerde, no he vivido nunca ninguna tensión con los compadres portugueses más allá del Bernabeu. Pero, ¡ah amigo! ¿qué pasa con Marruecos?

Lo de Marruecos es un caso aparte. Evidentemente hay una relación complicada, asimétrica y, por lo que parece, mutuamente irritante. Desde el Desastre de Annual, hasta ahora, pasando por la Guerra de Sidi Ifni, la Marcha Verde y el incidente de la Isla de Perejil, lo mejor que se puede decir es que se trata de una relación cuando menos tóxica. 

Esto no va a parar. Habrá más incidentes, más provocaciones y momentos incómodos; aunque no creo que la sangre llegue al río, o al menos, Mr. Biden, el compadre Xi, o el camarada Vladimir no van a permitir que se desestabilice demasiado el asunto, por las imprevisibles repercusiones que podría tener.

Hace poco me indignaba publicamente por la incompetencia del Gobierno Español, pero una vez que el riego volvió a mi cerebro pude contrastar que la actuación de este gobierno no ha sido muy distinta al respecto que la de sus predecesores tanto socialistas como populares; y lo cierto es que, tampoco se puede hacer nada más. 

Lo malo es la gente. La de aquí en Ceuta y Melilla,que sufren el miedo a que pase algo "gordo", pero sobre todo la de allí, que me temo que que ni pueden elegir otra alternativa que la que mandan las Autoridades marroquíes, ni probablemente sabrían hacerlo si pudieran. 


 

miércoles, 24 de marzo de 2021

A lo loco

Muchas veces me siento delante del teclado y pienso que puedo con mis reflexiones escritas. 

Invariablemente, la respuesta es poquita cosa, como diría aquél holandés herrante: "caquita de paloma". 

Dicha conclusión, retrae mis ansias expresivas, que se ven coartadas por la nula trascendencia de mi aportación a la Humanidad. 

Pero hoy he visto la Luz. 

¿Y qué más dá? ¿Y qué si me equivoco? ¿Y qué?

Al fin y al cabo, el proceso de pensar, escribir y, sobre todo, rebatir y criticar las chorradas que escribe "un otro" es lo que hace avanzar a la Humanidad. Por tanto, en mi torpe intento de impulsar el progreso de mis congéneres, me lanzo al barro de la escritura irreflexiva para que vengan los listos e instruidos a corregirme, enmendarme y superarme con sus aportaciones que, esta vez sí, supongan valiosas muestras de inteligencia aplicada a la Evolución. 

Allá voy, a calzón quitao. "Sus vais a cagá". 

De momento, yo lo de endurecer las restricciones, no lo veo. ¿Me apoyo en estudios científicos, en cifras contrastadas y predicciones basadas en modelos estadísticos comparados? Pues, mira, no. 

Me baso en que llevamos ya un año de angustia, de espera, de ansiedad, de asfixia económica y de un sinvivir que no puede ser nada bueno. Llega un momento que, puestos a arriesgar, prefiero arriesgar mi vida a seguir viviendo una vida "segura" encerrándome en casa sine die. No quiero que el día que me comuniquen que al fin soy libre, me encuentren super-feliz contando los puntitos de gotelé de mi habitación, o que me dé por ir por ahí todo el día enmascarado pensando "si, si, este virus ya ha pasado , pero vendrán otro, y a mí, no me pillarán... ¡JA,JA,JA,JA! (risa de personaje de moralidad o estabilidad psíquico-emocional dudosa).