jueves, 22 de agosto de 2019

Arte y artista

Hay miles, quizá millones, de obras de Arte absolutamente sublimes. Obras que se han vendido, o han generado cantidades de dinero que exceden todo lo razonable. Obras que, muchos casos, inspiran a otros artistas y, de alguna forma, dan sentido a las metas y creencias de la Gente. 
A mi me encanta el Arte. Todo. 
A ver, no seamos cretinos. Me refiero todas las disciplinas artísticas. 
Cuando era niño se decía que había 6 disciplinas artísticas: música, pintura, escultura, arquitectura,  literatura y danza. Por eso, al cine, a la interpretación, se le denomina el 7º arte. 
Bien, pues soy capaz de babear con -según que obras de- cada una de las disciplinas. Rectifico, no es que "sea capaz" o que tenga que hacer un esfuerzo para ello, es que simplemente me sucede. 
Aunque, no se por qué personalizo, porque esa "capacidad" la he observado en toda clase de personas. Unos se quedan petrificados al pie de la torre Eiffel, otros lloran con Tristán e Isolda, los más se maravillan con Los Girasoles de Van Gogh, o con Tintín en América.
Una obra de Arte lo es cuando es capaz de emocionar a alguien.
Nada que ver con su valor (monetario), o su valoración intelectual por parte de pretendidos entendidos.
¿Acaso el primer dibujo de su mamá de cachorro humano no es lo más conmovedor para su madre? ¿No lo es cualquier rima que un enamorado dedica a su media naranja?
Al fin y al cabo, el Arte es provocador de emociones, y las emociones nos mueven, nos motivan y nos hacen vencer obstáculos que creíamos insuperables.
Es magia pura. Por eso, entiendo que algunos se dejen llevar por la emoción e intenten darle un valor monetario, craso, pero entendible, error.
Por eso, porque estamos profundamente conmovidos, tenemos ese ansia de  conocer y admirar al autor de la obra, al Artista. Y además, cómo, en el caso de las obras admiradas por la mayoría, nuestro fervor rivaliza con el del vecino, también nuestra veneración se agiganta y, a alguno le hace perder la cabeza.
Sin embargo, cuando te pones a investigar un poco, no parece que la mayoría de artistas merezcan mucho la pena.
Tras mucho cavilar, creo que la Obra de Arte trasciende al artista. Le supera y de alguna forma, le ningunea. No es que el artista no sea interesante, la cuestión es que su obra es fruto de un momento que llegó, inspiró y se marchó, dejando al artista vacío a la espera de otro momento que le motive a crear algo que merezca la pena. Los buenos siguen creando obras sublimes, pero entre obra y obra, también comen, beben, duermen, cobran (con suerte), dicen tonterías y hacen otras muchas cosas que no interesan a nadie (por muy flipado que seas).
Recuerdo que hace años, cuando el prescindible premier David Cameron expresó su admiración por la obra de los Smiths, el líder de la banda dijo algo así como que le prohibía disfrutar de sus canciones por el simple hecho de discrepar profundamente de sus ideas políticas, declaraciones que, una vez pasado el momento de euforia del fanatismo groupie momentáneo, tuvieron el mismo interés que el del propio artista obrando en el excusado de su mansión. En fin. Por muy artista que seas una vez publicada tu obra tendrás derecho a cobrar por ella, no digo que no, pero no a que otros la admiren y la vivan como les parezca oportuno.
Si no hay un significado unívoco y exento de interpretación ni en la Ley, imagínate en el Arte. Pretender lo contrario parece una necedad.
Y, por el momento, no tengo más que decir al respecto, aunque el tema no esté ni mucho menos terminado. 

sábado, 27 de julio de 2019

Unos mierdas

Tal cual.
Nuestros políticos son un atajo de mierdas.
Todos.
Los que yo he votado, también.
Entiendo que existan vetos a determinadas políticas. Entiendo, como una cuestión de coherencia ideológica, que un partido de izquierdas, por ejemplo, vete una medida de privatización de un servicio público básico; al igual que cualquiera entendería que un partido liberal no apoyara una medida de nacionalización de una empresa privada.
Pero lo que no tiene sentido es ser político y vetar a otro político por una cuestión personal, o a  partido político por una simple cuestión de estrategia electoral.
Un político está obligado a pactar con el diablo si hace falta, persiguiendo conseguir al menos una pequeña porción de las políticas con las que se ha comprometido con sus electores.
El escenario actual de mayoría simple es el idóneo para hacer política de verdad. Da igual que participes en el Gobierno o no. Lo que de verdad importa es que trabajes y negocies todos los días para mover las decisiones políticas hacia tus posiciones.
Se supone que alguien se mete en política porque quiere cambiar las cosas de todos. Porque está convencido de que sus principios son los correctos y serán aplicables y buenos para la mayoría. En consecuencia, la peor de las situaciones sería el inmovilismo, que es exactamente donde estamos hace un año ya (y lo que te rondaré morena).   
No, no se trata de una cuestión de sillones, ni siquiera de presupuestos. Se trata de hacer tu puto trabajo todos los días, y si después de una legislatura no has sido capaz de hacer nada en condiciones, deberás dejar paso a otro a ver si es más capaz que tu. 

Cada vez me cuesta más decidir mi voto porque no hay ningún partido que me convenza. Veo aspectos positivos y negativos en todos. Por tanto, no voto por convicción, sino por elegir lo que menos me disgusta. 
La próxima vez votaré cabreado. Eso, si voto. 

domingo, 16 de junio de 2019

En España no somos racistas

Dice la RAE que racismo es: 

Exacerbación del sentido racial de un grupo étnico que suele motivar la discriminación 
o persecución de otro u otros con los que convive.

Yo eso, afortunadamente, no lo veo en mi país.
¿Cómo demonios vamos a ser racistas en España? ¿Cual es nuestra raza? ¿La ibérica? ¿cuales son nuestras características étnicas? 

Yo percibo miedo. A perder nuestras costumbres, a rebajar beneficios sociales, o a "ser invadidos" por algo que desconocemos y de lo que, por tanto, desconfiamos. Pero esas reacciones son completamente lógicas, y muy humanas por otra parte. 

Por eso, la inmigración debe someterse a nuestras leyes y costumbres, incluso si estas chocan con sus creencias y hábitos. Por eso, no deben obtener más privilegios, por el mero hecho de ser inmigrantes, que cualquier otro perfil nacional con un perfil desfavorecido similar. Por eso, porque son necesarios, y porque necesitamos que se integren, deben aceptar nuestras reglas y ser merecedores de nuestros mismos derechos. Porque sólo siendo iguales conseguiremos construir un futuro que merezca la pena. 

Pero no, no somos racistas. Es imposible que podamos serlo. 

domingo, 9 de junio de 2019

Por qué hace falta que vengan más inmigrantes

Hace poco Japón daba su brazo a torcer y relajaba su normativa de inmigración.
Tratándose de un país rico con una tasa de natalidad bastante pobre, llevaban décadas haciendo
números sin que les salieran las cuentas. Lo han intentado todo, desde promover la robotización, retrasar la jubilación a los 70 y hasta jocosas iniciativas para animar a los jubilados a no ser tan cuidadosos con su salud y así, de paso, tener una clase pasiva menos longeva. Lo de siempre, muchos viejos y pocos infantes; pirámide poblacional invertida; vamos, lo que mi hija definiría como "una mierda de situación demográfica". Algo que hasta al conserje del Ministerio de Hacienda nipón le quita el sueño. 
Y eso que los japoneses son muy suyos para sus cosas. Ahora por ejemplo están debatiendo a nivel nacional si las empresas pueden imponer a sus trabajadoras llevar tacones de aguja como parte de su indumentaria. Porque podrán ser muy tecnológicos y lo que tu quieras, pero no les toques sus costumbres, porque por ahí no van a pasar. 
Bueno, pues con todo y con eso, el año pasado permitieron el establecimiento de 300.000 nuevos residentes extranjeros. Lo nunca visto. Eso si, empiezan a admitir inmigrantes, pero los quieren "de marca", con su examen de idioma y título de "buen inmigrante". No puede ir cualquier piltrafilla.
Pero es un comienzo, y como tal innovación, tendrá consecuencias que ellos temen: aumento de la delincuencia, perversión de sus ancestrales costumbres y posibilidad de arrejuntamientos indeseados que de pié a una sociedad mestiza.
Y en la Vieja Europa, tres cuartos de lo mismo. Tenemos la ventaja de que somos algo más abiertos, pero el panorama es muy similar y no tiene solución.
Nuestra comodidad nos hace reacios a tener más hijos con tal de tener mejor casa, coche, más pulgadas y ultra-mega definición de pantalla en el salón, y por favar! más tiempo libre para hacernos selfies en terracitas a la orilla del mar. Pero vamos, lo que es doblar el lomo, cambiar pañales, y hacer deberes con los rorros, lo justito.
Es normal. Si vivimos como príncipes con los padres, nos independizamos tarde, y tenemos las criaturas pasados los treinta, para cuando quieres tener el segundo ya la lozanía de la juventud ya no sabes en qué garito te la dejaste.
Por eso, porque no hay más huevos, es necesario que otra gente, con otra mentalidad venga a suplir nuestras carencias. Como ocurrió con los Estados Unidos a principios del Siglo XX. Y no les fué mal.
Además, más vale aceptarles e integrarles por las buenas y hacerles partícipes de nuestros valores y nuestra cultura porque van a seguir viniendo. Por las buenas, o por las malas.

jueves, 6 de junio de 2019

Leyendo titulares y perdiendo los nervios

Hemos votado.
Por duplicado.
Y esto es lo que hay.
Para mi está muy claro: no hay quién nos entienda*.
Por tanto, la única opción es hacer política y llegar a acuerdos.
Y no se llega a acuerdos con quién se quiere, sino con quién se puede, y
a veces, hay que tragarse grandes sapos. Y eso no quiere decir que seas una
veleta, o que no sepas lo que quieres. Eso quiere decir que para alcanzar un bien superior, se debe
considerar perder algo que no está en tus objetivos.
El problema no son los políticos (vale, puede que un poco), NO, el problema es la
SIMPLIFICACIÓN de la política por parte de los medios, y la interpretación simplista que hacemos de ellos.
Si lo analizara Freud nos diría que estamos en una de esas fases (anal, o no se qué guarrería decía el menda este) en la que mostramos nuestra falta de madurez para enfrentarnos a nuestros problemas. Necesitamos la dependencia de un medio que nos diga algo que nos guste para sentirnos reafirmados. Como tiernos infantes. 
Se habla de Fake News, pero no es ese el problema.
El problema está en interpretar la realidad con las entrañas en lugar de hacerlo desde la
racionalidad.

* Por cierto, aquí el chache está encantado con la confusión de los resultados electorales. Hale! Apañenselas vuesas mercedes.

** Pido disculpas por el discurso extraño y posibles faltas de ortografía, pero no tengo tiempo para revisar lo que escribo. Buenas noches.

domingo, 17 de febrero de 2019

Etiquetame si puedes

Para muchos, ir a votar es algo simple, pero para mi es una decisión cada vez más difícil.
Si enumero una lista de asuntos polémicos, mi encuadre político personal se me complica enormemente. Asuntos como la inmigración, Cataluña, la gestación subrogada, la prisión permanente revisable, el aborto, la religión en la escuela, la violencia de género, o la libertad de expresión, por citar algunos, me sitúan en la izquierda o derecha, según se mire. A ver si consigo explicarme.

Por ejemplo, sobre la Inmigración: asumo que es algo necesario, desde un punto de vista material y demográfico; y que es algo que no debemos impedir, desde una perspectiva humanitaria, ya que entiendo que cualquier persona tiene un derecho natural a buscar lo que más le convenga. Pero al mismo tiempo, también entiendo el miedo que nos produce a todos lo desconocido, o en este caso, los desconocidos. Por ello, creo que debe aceptarse de buen grado la inmigración, pero que ésta debe de establecerse con los debidos controles con respecto a los migrantes, para asegurarnos que no suponen un peligro para nadie. En este sentido, creo que hay que invertir más, mucho más, tanto en centros de acogida, como de formación y control efectivo de estas poblaciones que pretenden integrarse en nuestra sociedad, así como de las que ya están asentadas y normalizadas, de manera que se ciñan a los principios básicos que rigen nuestra sociedad. No es admisible la existencia de partidos que, por creencias religiosas, o de cualquier otro tipo, propugnen principios contrarios a los de las sociedades que las acogen.

Desde que tengo conciencia política, me ha parecido indignante el hecho de que cualquier Gobierno de España sin la suficiente mayoría parlamentaria tuviera que estar bailando el agua a nacionalistas Vascos y/o Catalanes. Por eso, y porque para mi ser español es un honor, no una carga, preferiría que se pudieran definir de manera clara y sin medias tintas. Si se quieren quedar, me alegraré infinitamente; y si se quieren ir... con viento fresco. A mi si me preguntan si pueden hacer un referendum, desde luego que si, pero que sea único y definitivo.

La gestación subrogada me parece un derecho, tanto de las familias que desean tener descendencia y no pueden, como de aquellas mujeres que altruistamente quieren satisfacer esos deseos. Soy consciente de que se trata de situaciones realmente complejas en las que no me gustaría que mi familia se viera envuelta, pero en todo caso, poner trabas no va a beneficiar a nadie. De la misma forma, tampoco me hace feliz el aborto, pero después de interminables debates científicos sobre cuando empieza la vida, creo que en este aspecto, cada uno debe actuar según sus circunstancias y principios.

Bueno, no me voy a enrollar más, pero estoy a favor de la prisión permanente revisable, en contra de mi religión en la escuela pública, a favor de las medidas que prevengan la violencia de género, aunque en contra de las medidas específicas de la Ley que suponen una discriminación de género en lo que respecta al agravamiento de penas y el tratamiento policial-judicial que suponga una merma en las garantías del acusado. 
Como ya he comentado en otras ocasiones, estoy a favor de que cualquiera diga lo que le parezca, por mucho que me parezca repugnante, sin que ello suponga que le metan en la cárcel. La Libertad de Expresión está por encima de la prevención de ofensas que sólo atañen al supuesto ofendido, y la ley ya prevee su defensa a través de los tipos de la calumnia y la injuria. No tiene sentido que se persiga de oficio a descerebrados provocadores que lo único que pretenden es notoriedad.
A favor de la liberalización del suelo; en contra de... en fin, con este cóctel ¿a quién voto?

sábado, 18 de agosto de 2018

Mujer, limpia y blanca purasangre

Hace unos días, leí esta noticia.
La noticia en sí, no merece mucho más allá del titular. La moza iba rápido y poquito perjudicada. En fin, yo también he sido joven, así que, quién esté libre de pecado que tire la primera piedra.
Lo que llama la atención es la razón que argumentó para que el agente de la autoridad no se la llevara al calabozo, como correspondía, dadas las circunstancias:
"Soy limpia y blanca pura-sangre. (Por tanto) No quiero conocer eso (el talego)."
Entiendo que, en condiciones normales, sin alcohol empañando su entendimiento, quizá no habría conducido rápido (o si), pero seguro que no habría dicho semejante memez.
Se dice que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad, y como desmontador de mitos que soy, puedo negar categóricamente este dogma, habiéndolo comprobado desde ambas perspectivas. Pero, en todo caso, no es menos cierto, que si la moza dijo lo que dijo es porque ese argumento estaba ya inserto bajo su rubia melena.
Aunque en ocasiones cueste verificarlo, se supone que, como Civilización, vamos progresando a través de la Historia, salvando obstáculos y prejuicios. Pero este del racismo y la superioridad moral de lo nuestro  en particular nos está costando lo suyo, y no se yo si lo conseguiremos algún día.
No me refiero solo al supremacismo blanco. Hay otros muchos: el puritanismo protestante, que piensa que el resto somos unos inmorales degenerados, el catolicismo, que piensa que los anteriores son unos hipócritas, el meditarraneanismo*, que piensa que todos los norteños son unos amargados  que no saben vivir y les tienen envidia; el norteñismo, que piensa que los del sur están todo el día de juerga y no dan un palo al agua, mientras viven de sus impuestos; el musulmanismo, que cree que todos los anteriores son unos infieles adoradores del diablo que merecen morir, etc, etc
Hay -ismos de todos los colores y sabores. Elige el tuyo, o probablemente ya lo habrás elegido y, aunque no seas consciente, lo defiendes a capa y espada en cuanto tienes ocasión. Porque si, porque mola y porque si no lo haces serás un ser buenista y sobre todo carente de identidad propia.
¡Abajo lo raro! y ¡Viva yo!.

*El autor también se reserva el derecho a inventarse palabros, mostrando una gran personalidad ante la obsesión correctora del procesador de texto y sus mil veces malditos subrayados en rojo. ¡Faltaría más!