sábado, 24 de julio de 2021

Actualidad inquietante 23 de Julio de 2021

El Papa suspende su misa del domingo por problemas de salud. 

Todos los Papas que recuerdo han sido extremadamente sufridos con sus dolencias. En ocasiones se les veía cumpliendo con sus obligaciones en las peores circunstancias de salud. Por eso, me extraña esta noticia. Ya sabemos que Francisco no es como los demás, por eso esta noticia me llama la atención. ¿Será una señal de debilidad, de responsabilidad o un gesto reivindicando los derechos derivados de la baja laboral por enfermedad profesional? En todo caso, espero que se mejore Santidad. 

Los maristas señalados

Esto lo comento por lo que me toca, aunque a mi no me tocó. Lamento el juego de palabras, porque el asunto no tiene puta gracia. Recuerdo que era algo que se rumoreaba, pero a lo que nunca presté demasiada atención cuando estaba allí. Pensaba que era más comentarios malvados contra quién nos hacía sufrir con los estudios. A ver, también se hacían comentarios malévolos (de otra índole) contra otros profesores, por lo que si efectivamente no tenías constancia de que aquello ocurriera efectivamente. En este caso creo que es imposible hacer justicia, en la medida en que los culpables son demasiado mayores para pagar por lo que han hecho y para las víctimas esto llega demasiado tarde, y posiblemente a destiempo. La parte medio positiva está en que servirá para prevenir, tanto a los centros como a los padres y a las potenciales víctimas, que esto vuelva a ocurrir. Digo "medio-positiva" porque esto instala un clima de desconfianza entre todas las partes que no creo que sea bueno. 

Vacunas: los experimentos con Coca-Cola

No he tenido duda en vacunarme, porque yo ya, de perdidos al río. Pero ya eso de vacunar a mis hijos, pues mira, no. Las vacunas no están suficientemente probadas. Solo tiene una autorización de emergencia por la crisis sanitaria, pero no tenemos ni pajolera idea de cuales pueden ser los efectos a largo plazo de unas vacunas que, mayoritariamente están basadas en modificar nuestra esencia genética. Sinceramente, para mi "el pescado está vendido", pero hay cuestiones que, a día de hoy, ningún científico puede responder, como son los posibles efectos en la población que tiene TODO por hacer todavía. Entiendo que las decisiones se basan en evaluación de riesgos, y en este sentido, tomada toda la población, compensa más vacunar a todo el mundo. Pero si en lugar de tomar a toda la población tomamos a una población con un casi inapreciable riesgo de sucumbir a la enfermedad, y un desconocido riesgo de tener efectos secundarios graves, para mi está claro. NO.  

miércoles, 21 de julio de 2021

El solterín II

 Luisito me recibió con los brazos abiertos. Abrazos y sonoras palmaditas en la espalda, aunque lo primero que hizo fue dejarme claro que lo de Luisito no le hacía mucha gracia, que ya aquellos tiempos de hacer el cafre habían pasado, y que él ya no se identificaba con aquel apelativo. 

Un tanto extrañado por tal arranque de dignidad comprobé que, si bien Luisito (perdón, Luis) exigía ser tratado de forma madura, su estilo de vida parecía anclado en aquellos años en que él agradecía el tratamiento de Luisito, y la protección de los amigos cuando, un poco pasadito de jarana, ejercíamos de amigos tuitivos y le dejábamos acostadito exactamente en la misma camita que ocupaba actualmente cuando conseguía llegar del sofá a la susodicha. 

Y ha llovido desde entonces. Joder con Luis(ito)!, y con lo seco que es este país, pero ¡qué demonios! en más de 25 años podía haber cambiado el aspecto de su pisito de soltero. O al menos la puta cama ¡que ya le vale al tío cerdo!

Bueno, asquitos aparte, la verdad es que entre mi confusión y mi penosa situación, se agradecía que Luis me recibiera tan animosamente. 

Charlamos, tomamos algunas cervezas, reímos, recordamos antiguas anécdotas, tomamos más cervezas y finalmente llegó la hora de retirarse a dormir. Caballerosamente Luis me cedió el mismo sofá en el que estaba sentado, en el que habíamos estado consumiendo cervezas, patatitas y variantes, soltando los consiguientes perdigones de dichas substancias sobre la superficie sobre la que me disponía a descansar aquella noche. 

Lo peor no fue el repelús. Lo peor fue el ser consciente de que en veintitantos años de matrimonio, nunca había dormido en el sofá. Cuando nos cabreabamos nos dabamos la espalda y hasta el día siguiente. Entiendeme, que no quería que Luisito me invitara a dormir en su cama. ¡Que vá! Mucho mejor en el sofá. Pero el caso es que la consciencia de haber bajado tan drásticamente del escalón de la comodidad doméstica hizo mella en mi ánimo. Primero fue una lagrimita, luego un sollozo y finalmente un torrente mezclado con recuerdos de mi vida marital, que llegados a su punto álgido me hicieron pensar que era posible morir de pena en aquel lamentable sofá de Luisito. 

Pero no, una vez superado el cenit de la congoja nostálgica, simplemente me quedé dormido. Así soy yo. Sencillo. 


 

martes, 20 de julio de 2021

El solterín I

 Cuando me dí cuenta de que tenía que hacer algo, ya era demasiado tarde. 

Ella lo estaba viendo claro desde hacía meses. Muchos meses. Más de 24 meses, pero menos de 36, lo que habría permitido decir que lo llevaba viendo años; y es que, a ella no le gustaba exagerar. Para ella, a partir de ese período, se podía decir años, pero si no llegaba a 3 años, de fecha a fecha, había que decir meses. Las cosas, como son. 

En cambio a mi, me pilló con los calzones por los tobillos. A ver, que tonto no soy, pero que tiendo a hacer el avestruz, pues puede ser. 

Sea como fuere, ese día no hubo forma de hacerse el sueco. Ni con agua oxigenada en el pelo y lentillas de colores. Me miró y dijo: 

- Aunque inexplicablemente te sigo teniendo cariño (no amor, sino "cariño" dijo, como a una colcha que te tejió su abuela a la que también le tenía lo mismo que a mí), creo que este matrimonio ya no tiene sentido. 

Quizá habría sido conveniente expresar algo en ese momento, pero chico, es que me dejó impactado. No podía dejar de admirar lo atractiva que me parecía con ese desafiante gesto de "hasta aquí". Y yo, como un conejo deslumbrado, solo acerté a entreabrir la boca intentando buscar algo que decir. Pero no, nada vino a mi mente. Miento, vinieron cosas, pero todas inoportunas, extemporáneas, y mayoritariamente centradas en lo mucho que me atraía en ese momento, que sospechaba, no venía a cuento dada la situación. 

Ante mi mutismo, ella siguió llevando las riendas de la situación: 

- Te vas tú, o me voy yo de casa...

Luego siguió argumentando los pros y los contras de esta o aquella decisión, porque ya lo tenía todo planeado (ella es muy organizada), pero yo era incapaz de razonar sus argumentos. Me apresuré a decir que me iba yo, en una postrera demostración de caballerosidad que, a la desesperada, me pareció la mejor idea para intentar conseguir una valoración positiva por su parte para que, en aras a mi buena disposición, perdonara mi última década de hastío y decidiera darme una trigesimocuarta oportunidad.  

Pero no. No sucedió. Simplemente asintió, agradeció el gesto (es muy de agradecer ella), y la siguiente imagen fue la de la maleta abierta pensando si debía meter solo lo de verano, esperando que fuera algo pasajero, o lo de todo el año para demostrar una determinación que le hiciera arrepentirse de su decisión. 

No fue necesario. Ella me aclaró rapidamente: 

- No re preocupes, coge sólo lo que necesites estos días. Puedes venir durante esta semana a recoger el resto. 

"Esta semana" dice, y ¿luego? ¿no puedo volver después de "esta semana"?. 

Pero me callé. Metí cosas de verano hasta que se llenó la maleta y me marché a casa de Luis ¿donde si no? A un hotel no me parecía, y además, en mi nueva situación no era conveniente incurrir en gastos. Además, intuí que sería bueno hablar con alguien.

Pero tampoco funcionó.  

domingo, 11 de julio de 2021

Me rindo al nacionalismo

Desde que Arzallus y Pujol eran muy importantes en España llevo renegando del chantaje al que, estos partidos regionales, han sometido al resto del país. Partiendo de la base de su mejor disposición económica, favorecida por su situación geográfica, un poco de suerte y un mucho de favores y privilegios claramente injustos con respecto a otras comunidades con similares carácteres, la ideología nacionalista decimonónica creó una supuesta superioridad étnica completamente falaz, ridícula y carente de todo argumento científico serio. 

En cualquier caso, lo hecho, hecho está y no creo que se pueda cambiar de ningún modo. Nadie va a convencer a un guipuzcoano que su capacidad es la misma que la de un  almeriense, o a un gerundense que su cultura está a la altura de un toledano. Son debates estériles que no llevan a ningún sitio ni aportan nada, excepto seguir alimentando el negocio nacionalista. 

Por eso, porque no hay solución buena, yo prefiero rendirme. No porque hayan ganado, sino cómo medida puramente estratégica. El nacionalismo se basa en una dinámica de confrontación soportada por una retórica épica sobre la nobleza de sus gentes, frente a la tiranía de las miserables gentes de la potencia dominante. Da igual que sea mentira y tergiversación, da igual que de una anécdota se haga categoría, da igual todo, porque al fin y al cabo, el negocio, que lo es, debe seguir funcionando. Es por este motivo, para hacer que el negocio deje de funcionar y que todas esas energías se dediquen a algo productivo, prefiero que si efectivamente tanto lo quieren, que lo deciden y, en su caso que lo ejecuten hasta sus últimas consecuencias. 

Esto no es un alegato en contra de la legítima política seguida hasta ahora. Desde la lucha anti-terrorista de la etapa democrática, hasta las "represión" del 1 de Octubre. Con sus muchos aciertos, y sus pocos fallos, ha sido la que se tenía que hacer. Los aciertos se han basado en la paciencia, la discreción, la negociación y la firmeza cuando ha tocado. Mucho trabajo, paciencia e incluso sangre para no llegar a ningún sitio claro y para seguir alimentando el negocio. Los fallos aprovechados hasta la nausea para seguir creando el relato de la opresión que sostiene negocio. Creo que la única forma de acabar con esto es terminar con el negocio dándoles a decidir si quieren echar el cierre definitivamente.  

Por supuesto, siempre estaré con los paisanos que sienten tanto su región como nuestro país común. Creo que, en el eventual escenario de una secesión, siempre se les recibiría con los brazos abiertos, ya fuera para establecerse en España o para venir de visita. 

En fin ¡Viva España! y ¡Vivan todos los que españoles allá donde estén!