martes, 29 de enero de 2008

Vengaaaaaaaaa!!!!!!!!

Aquí me encuentro, esperando que llegue mañana para ir al traumatólogo. Esperando que el traumatólogo nos de buenas noticias. Esperando que el peque empiece su recuperación total y definitiva. Esperando que no existan complicaciones. En defninitiva, esperando que todo vuelva a la normalidad. Y si alguna de estas esperanzas no resulta como todos deseamos... pues no se.
Me considero una persona paciente, en términos generales, pero me temo que en este caso, estoy perdiendo la paciencia.
Por orden de la superioridad, y convencimiento propio tras reflexión adicional forzada, aunque no por ello menos gozosa, retiro el anuncio de venta publicado en la entrega anterior. Pido excusas al Sr. Angel de la Guarda, y desde aquí deseo agradecer su trabajo, dedicación y esfuerzo, entendiendo que sin su ayuda todo sería más difícil. Aprovecho la ocasión para rogar mueva sus contactos para lograr el tan deseado objetivo de la recuperación definitiva. Sigo aprovechando para pedir a todos los lectores de la presente sarta de bobadas, si bien no por ello menos sentidas, ruegen a sus deidades, ateidades, al Rey, o al Presidente de una anhelada República, por un pronto reestablecimiento en los términos y condiciones expresados anteriormente.
Por último, he de declarar que soy consciente de que no estoy siendo todo lo razonable, adulto y maduro que quizás requiere la ocasión, y por ello lamento profundamente mis muestras de mal humor y pido disculpas a todos mis sufridores a los que espero recompensar con creces en cuanto recupere la serenidad, la calma, el buen humor, las energías... y la pierna del peque lesionada.
Es Justicia que pido en Madrid a veintinueve de Enero del año del Señor 2007.

jueves, 24 de enero de 2008

Vendo angel de la guarda a estrenar

Al final, ayer el enésimo médico visitado opinó que lo que tiene Junior es una pequeña fractura o fisura en la cabeza de la tibia, y le ha puesto una escayola desde el dedo gordo hasta la ingle.
El afectado se ha tomado el asunto con cierta perplejidad inicial y cachondeo posterior (veremos cuando descubra que puede dar patadas con la escayola sin hacerse daño). En fin, esperemos que esta drástica solución sea el principio de su recuperación y pueda empezar a tocar balón pronto.
Una vez en la cama y a falta de energias o tiempo para cualquier otra actividad, le comentaba a mi señora que llegará un día en el que nos reiremos de este asunto. Seguramente, pero mientras llega ese día ¿alguien está interesado en el anuncio? También estoy dispuesto a cambiarlo por un juego completo de casco, rodilleras y coderas talla 2 años en buen estado.

miércoles, 23 de enero de 2008

Jesusito de mi vida

Eres niño como yo,
por eso te quiero tanto,
y te doy mi corazón y te ruego
cures la pierna del peque antes de
que nos de algo...

El pequeño está cojito por una mala caida en un tobogán. Los médicos dicen que no es nada, y que se pasará en unos días... ¿cuantos?. "Pues, unos 4 ó 5...". Ya han pasado nueve días y probablemente somos unos padres neuróticos, pero es algo difícil de digerir cuando le ves cojear teniendo en cuenta que sólo lleva unos pocos meses andando, acaba de aprender a correr y antes del incidente estaba en las primeras lecciones de saltar. De no parar un segundo, a ser una seta, se hace raro, muy raro. El lo lleva bien, aparentemente, sigue contento y haciendo el cafre, aunque ahora es un cafre más estático. Y es que este niño, tiene una capacidad de adaptación impresionante y unas ganas de juerga que miedo me da cuando el angelito tenga edad de salir de copas.

Y, por favor Jesús, dale un toque a su angel de la guarda para que espabile un poco. A ver si en unos pocos días (si es mañana, mejor) puedo escribir que ya se está preparando para las olimpiadas. Y ya que estamos, si puede ser, me gustaría que nos mantuvieras alejados de médicos, centros de salud, hospitales, clínicas, sanatorios, ambulatorios y similares durante un periodo razonable de tiempo (como sugerencia en cuanto al periodo cito a Gardel: "... veinte años no es nada...").

Salud(os).

miércoles, 16 de enero de 2008

No se que tiene

Es Margarita Fuentes-Pila, atleta de 800 metros, y la foto está sacada de un calendario solidario que han hecho atletas destacados en beneficio de Aldeas Infantiles. El calendario está muy bien y salen (casi) todos estupendamente. Muy recomendable.

No se que tiene esta foto que me ha impactado. Vale, la moza está cañón*, o al menos a mi me lo parece. Pero no es eso lo que me ha llamado la atención. A lo mejor, le falta de aquí, o le sobra de allá, pero hay algo en la foto que me cautiva (lo siento, esta es la cursilada de hoy). No se si es la sonrisa de los ojos, el gesto ambicioso del cuerpo, la sensación de equilibrio que transmite.
Esto me ha hecho reflexionar (albricias!!!) sobre la belleza. Pues bien, tras toda la reflexión que se permite a una persona-ameba, la conclusión a la que llego es: ninguna. Por eso, lo más razonable en este caso es observar la belleza de lo que nos rodea, callar, no pensar y disfrutar.
* Nota aclaratoria de índole conyugal: nada que envidiar cariño, yo ya tengo un cañón en casa.

lunes, 14 de enero de 2008

No debo ser envidioso (x 100)

Pasado el momento del cambio de año, el momento cursi y banal, he descubierto cual ha de ser mi propósito para el año nuevo (que le vamos a hacer, soy así, de reacciones lentas). Voy a intentar no ser envidioso.
Por qué? Pues porque he observado que las cosas que me cabrean, lo hacen más por comparación que por el hecho mismo cabreante. Veamos un ejemplo, estoy en una frustrante cola para hacer una gestión (lamento la rebundancia, cualquier cola es frustrante), y el que está detras de mi se encuentra casualmente con una vieja amiga a punto de ser atendida que, tras los abrazos y preguntas de rigor se ofrece a hacerle la gestión para irse luego a tomar un café y charlar un rato. Es la típica situación que me tocaría las ingles, y lo peor no sería que llevo media hora de pie esperando, sino pensar que el capullo que tenía detras, ya ha hecho lo que yo quiero hacer y encima se está tomando un café placidamente y recuperando una vieja amistad, y quién sabe si un romance en ciernes... el muy adultero CABRÓN...
Dicen (no se quién, soy muy malo para las citas) que la envidia es el pecado nacional, y estoy de acuerdo, y lo cierto es que hay que joderse, porque la envidia es una estupidez y no conduce a ningún sitio. Cuando se siente envidia por algo, concentramos nuestros esfuerzos por conseguirlo descuidando otras cosas, y una vez conseguido el deseo desaparece y aparece otro motivo de deseo, de envidia, de frustración e insatisfacción, y así hasta el infinito.
Por eso, me he propuesto luchar contra esta absurda perversión nacional. Además, seguro que en otros países tienen pecados nacionales que molen más, como la gula, o la lujuria... que cabrones!!!...

lunes, 31 de diciembre de 2007

Hoy voy a ser cursi

Efectivamente, este post tras más de un mes de silencio evidencia que afortunada, o desafortunadamente, sigo vivo y dispuesto a escribir banalidades despiadadamente y sin asomo de sonrojo.
Como el último día del año, el título debería ser algo así como "Balance del año" o "Reconocimiento de los pecados y propósito de enmienda", títulos que ya de por si llevan una carga de cursilidad importante, pero prefiero en esta ocasión ser claro y directo: voy a ser más cursi que la Barbie el día de su Comunión. Pero no sólo eso, además de cursi voy a ser obvio y predecible, con dos...
Para empezar os voy a desear sinceramente y de todo corazón que tengáis un feliz año, un año nuevo en el que consigais superar las dificultades, que se cumplan vuestros deseos, y que si no conseguis ser felices, al menos podáis vivir tranquilos, con orgullo por vuestro esfuerzo y con la completa seguridad de que, si no es el año que viene, será el siguiente, o el siguiente al siguiente, cuando consigais vuestros propósitos que tanto habéis perseguido y tan merecidamente debeis obtener.
Seguiría por esta senda sentimental, no obstante, gruesos lagrimones me lo impiden, motivo por el cual, lo dicho, Feliz Año Nuevo, para los que leen estas cosillas, para los que no, para vuestras familias, y mucho ánimo en todos vuestros nuevos proyectos, o vuestras rutinas,... os quiero aunque no os llame muy a menudo, o no os lo diga en persona.
Besos y abrazos por doquier.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Paleto sin fronteras (los aeropuertos y yo)

Acabo de volver de Londres y con "orgullo" he de decir que mostrado mi condición de españolito sesentero, a lo Alfredo Landa, en varias ocasiones según detallo a continuación.

Primera en la frente (control de seguridad en la T4) "Sr., lleva usted un aerosol de más de 100 ml. Puede usted dejarlo aquí para que sea destruido, o bien volver atrás a facturarlo"... mis cejas se levantan, miro a los ojos a mi interlocutor cerciorandome que no está de coña y asumo la pérdida del desodorante... nos despedimos conteniendo las lágrimas, sin mirar atras.

A grandes males, grandes soluciones. Elaboro mentalmente la estrategia para evitar que la pérdida del desodorante juegue en detrimento de mi imagen. Varias tácticas vienen a mi cabeza:

- No levantar los brazos en las próximas 72 horas... incómodo y poco práctico.

- Desnudarme por completo para evitar la sudoración debida al calor... interesante, pero habría que estudiar posibles implicaciones legales.

- Guardar distancia de seguridad de 2 ó más metros con respecto a mis colegas de otros países... tentador, pero de difícil ejecución sin levantar sospechas.

Me dirijo al kiosko-tienda-libreria que hay al rebasar el control de seguridad en la búsqueda de algo para leer y... Albricias!!!! venden desodorantes de viaje "Que tios más majos. Estoy salvado. Que buena idea". Voy sonriente a la caja con mi revista y mi Sanex roll-on de 55ml. "Son 13 euros, señor"... mis cejas se levantan (soy muy de levantar las cejas) y compruebo que la cajera no está de coña. El minúsculo desodorante tiene un precio de 9.50 €. Asumo la pérdida económica... "Que cabrones, buitres, estafadores".

Abandono el comercio y lo que me queda de talante en el kiosko y deambulo por la terminal. Casualmente entro otro kiosko más alejado. Tienen el mismo artículo, pero esta vez por un precio de 6.90 €. Quizá si hay otro kiosko todavía más lejos, el precio sea más razonable... pero no me consta la existencia de kioskos más lejanos dentro de la terminal. En condiciones normales lo habría dejado pasar, pero esta era una cuestión de honor, de justicia, de indignación y de los 40 minutos que me sobraban para el embarque.

Vuelvo sobre mis pasos. Me posiciono frente a la caja. A la cajera le sueno vagamente. Yo a ella no la olvidaré. Nos miramos a los ojos. Rompo el silencio "Quiero devolver esto", digo dejando sobre el mostrador el Sanex roll-on de 55ml. Noto las miradas de los pobladores de la cola clavadas en mi nuca. Ella mira el desodorante espantada. Improvisa "No se admiten devoluciones, lo pone en el ticket". Afortunadamente, el ticket de marras no contiene mucha literatura y leo con rapidez. Miente, no pone nada al respecto. Su jefa está al lado y accede a mi petición.

Con la satisfación del deber cumplido, me dirijo al otro kiosko y abono con gusto los 6.90 € que cobran por el mismo desodorante.

Me siento en el avión. Pasillo. Se sientan a mi lado dos mozas, con la mala fortuna de ser las poseedoras de las vejigas con menor capacidad de todo el aparato.

Llego a la reunión tarde (culpa de la compañía aerea). Asisto, participo, opino, aunque lo que diga yo les da un poco igual porque manda Alemania... todo bastante aburrido. Ceno con mis colegas franceses en el hotel. Estamos en Inglaterra, y como no, pedimos comida italiana e hindú, porque todo el mundo sabe que la comida inglesa no existe ¿Que demonios comerían antes de tener colonias e inmigración estos muchachos? Ellos me cuentan lo de sus huelgas, y yo les cuento lo del Rey y Chavez. Como apunte político diré que las huelgas les parecen injustas y creen que Sarkozy tiene razón, y sobre Chavez lo único que saben es que está haciendo algo con los secuestradores de la Sra Betancourt (no saben nada del "que te calles Karmele").

Termina la reunión. Vuelta al aeropuerto. Control de seguridad. "Please, put off your shoes sir". Inexplicable tomate en mi calcetín izquierdo. Dedo gordo blanco y afortunadamente inmaculado sobre fondo negro. Los pajaros cantan, mis cejas se levantan... Bochorno por dentro, pero lo acepto con deportividad y miro a la mujer hindú (dato etnico-sociologico) de seguridad. Sonrio. Ella no. Cruzo deprisa bajo el detector de metales. Al menos mi asomante dedo gordo no pita bajo el arco. Me calzo aliviado. Mi equipaje de mano ha despertado algunas sospechas y me conminan a abrir y mostrar todo el contenido. El hombre de seguridad (caucásico) tiene unas orejas de soplillo superlativas purpureas, casi hipnóticas. No puedo dejar de mirarlas mientras me da instrucciones de como debo abrir y mostrar mis pertenencias. Parece que lo que ha despertados sospechas es el Sanex roll-on de 55 ml. Se lo lleva y lo mete en una máquina. Al cabo de unos segundos, me lo devuelven y dicen que me puedo ir.
Sobre el asunto del tomate, he de decir en mi descargo, que el estado de mis calcetines es algo que cuido bastante porque detesto los calcetines desgastados y los tiro en cuanto dan muestras de sobre-uso. Pero bueno, como dicen los ingleses "Shit happens", o como me gusta a mi "Esas cosas pasan y además, mas se perdió en Cuba y volvieron cantando".

Avión de vuelta. Aterriza por fin. Estoy deseando llegar a casa. Me apresuro a salir. Cruzo los pasillos deprisa mientras busco el ticket del parking. Llego al parking y... horror: no tengo ni la más remota idea de donde he dejado el coche. Existen 5 ó 6 edificios de parking, cada uno con 4 ó 5 plantas, cada planta con capacidad para al menos 100 coches. Eso hace que tenga que revisar varios miles de plazas... piensa zoquete, piensa... vale no era ni el primer edificio, ni el último, y al aparcar subí la rampa más de una vez, pero menos de cuatro. Empieza la búsqueda... en 15 minutos que se me hacen eternos encuentro mi vehículo. Vuelvo a la taquilla, pago. Conduzco. Llego a casa y respiro aliviado. Hasta la próxima guiris.