Una de las cosas a las que te obliga la paternidad es a convertirte en un coñazo de la repetición.
- Recoge tu habitación.
- Apaga la Play y acuéstate ya.
- Acaba lo que tienes en el plato.
- Estudia
- Organízate mejor, no dejes todo para última hora.
- Lávate los dientes.
- Haz la cama.
- Apaga las luces que no uses.
- No malgastes tanta agua.
- Baja la música.
Estas frases que tanto me fastidiaba oir en mi turbia adolescencia, son las que ahora entono con mayor frecuencia, y he de admitir que, pese a que sé con seguridad que son absolutamente necesarias, también son extremadamente aburridas.
Además, el momento en que te ves obligado a pronunciarlas no es el mejor desde un punto de vista emocional. Has esperado a que el destinatario actúe por su cuenta. Que se obre el milagro y lo haga por las buenas sería algo que haría brotar una beatífica sonrisa y te moviera a pensar que "aún hay esperanza". Pero no. Los minutos pasan. Las horas también, y podrían pasar los días, meses y años dejando en el suelo esos calcetines sudados, esos ejercicios de Matemáticas a medias, o ese par de cucharadas de lentejas en el plato.
Y entonces lo dices, lo gritas, lo exijes, y se acabó la paz y el buenrollismo que ellos finiquitan recordándote lo pesado que eres, y yo sentencio diciendo que, efectivamente, esa es mi obligación, ser pesado para que ellos dejen de ser desastres con patas.
A veces me fallan las fuerzas y la convicción y no cumplo con mi deber porque ser pesado es una carga muy dura. Uno también tiene sus debilidades. Bastantes, de hecho.
Pero hay una de esas cosas que repito todos los días de la que no me canso: Leed, malditos, leed. Porque no es aburrido en absoluto, sino todo lo contrario. Vas a descubrir cosas flipantes. Hechos que te dejarán con la boca abierta, como que los romanos tenían hasta un dios para las flatulencias (Crepitus), o que no fue David Niven quién acabó con la revuelta de los boxers, sino el embajador español en China D. Bernardo de Cologan (que en la película solo se le muestra abanicándose desmayadamente), o que los Estados Unidos han tenido presidentes más controvertidos que Trump en el siglo XIX.
Vas a desarrollar tu forma de pensar, e incluso, si eres realmente fuerte mentalmente, serás capaz de leer algo con lo que no estás de acuerdo sin tener la posibilidad de rebatirlo. Quizá hasta seas capaz de entenderlo, razonarlo, rebatirlo y, en el culmen de la realización intelectual, hasta escribir algo mejor que exponga tu opinión y que, de paso, haga reflexionar a otros que no piensan como tú.
Eso, eso, ya sería la leche y me haría feliz. Por eso, no me voy a cansar de repetirlo.
domingo, 21 de junio de 2020
domingo, 7 de junio de 2020
Profundito
Últimamente, cuando me pongo a los mandos de este rincón olvidado por las musas de la literatura, me empeño en intentar salvar al Mundo. Con mi falta de criterio, mi volubilidad y mis carencias, intento aportar reflexiones que hagan abrir los ojos a la Humanidad.
Lamentable, francamente lamentable. De hecho, si mi yo punk me observara, me enseñaría el dedo corazón de ambas manos sin dudarlo.
¿Pero qué te has creído Profundito? ¿Acaso eres tú el más listo de tu casa?
Entonces mi yo superior, ese que calla y sonríe con sabiduría sabiéndose poseedor de la Verdad ante la ignorancia de la gente, se quedaría petrificado cual conejo a medianoche en carretera alumbrada por un par de faros cegadores, para recibir la merecida y correspondiente bofetada de realidad.
De todas formas, aún reconociendo mis inagotables errores, mi yo contumaz confía en que, tarde o temprano vuelva a tener un brote de redentorismo para dar la matraca con las más diversas soluciones simples a problemas complejos que las más altas instituciones mundiales no logran vislumbrar, pero yo veo con claridad pasmosa.
Bueno majos, pues eso, mi yo distante os envía un saludo cordial mientras pienso en qué habrá para comer hoy.
Lamentable, francamente lamentable. De hecho, si mi yo punk me observara, me enseñaría el dedo corazón de ambas manos sin dudarlo.
¿Pero qué te has creído Profundito? ¿Acaso eres tú el más listo de tu casa?
Entonces mi yo superior, ese que calla y sonríe con sabiduría sabiéndose poseedor de la Verdad ante la ignorancia de la gente, se quedaría petrificado cual conejo a medianoche en carretera alumbrada por un par de faros cegadores, para recibir la merecida y correspondiente bofetada de realidad.
De todas formas, aún reconociendo mis inagotables errores, mi yo contumaz confía en que, tarde o temprano vuelva a tener un brote de redentorismo para dar la matraca con las más diversas soluciones simples a problemas complejos que las más altas instituciones mundiales no logran vislumbrar, pero yo veo con claridad pasmosa.
Bueno majos, pues eso, mi yo distante os envía un saludo cordial mientras pienso en qué habrá para comer hoy.
domingo, 31 de mayo de 2020
No nos flipemos
La cordura no está en su mejor momento. Es lógico después de lo que ha pasado y está pasando. Hasta el más equilibrado va a tener que lidiar con el miedo, la frustración, la tristeza, la ira. En bloque o separadamente, pero tendrá que hacerlo. Si no es en carnes propias, será en la de los que nos rodean, que también es parte de nuestra realidad.
Por eso, porque es algo que tendremos que superar, pretendo armarme con algunas reflexiones que me permitan pensar y tomar decisiones con un mínimo de claridad:
Por eso, porque es algo que tendremos que superar, pretendo armarme con algunas reflexiones que me permitan pensar y tomar decisiones con un mínimo de claridad:
- Esto no ha acabado, pero sí ha pasado lo peor. Comparar esta pandemia con la 1918 está muy bien para no cometer los mismos errores, es decir, relajarnos y pensar que ya lo hemos superado definitivamente sería un error gravisimo. No, no lo hemos hecho y tenemos que mantener la prudencia y las medidas de seguridad, pero teniendo en cuenta que somos conscientes, debemos seguir con nuestras vidas manteniendo la prudencia. Después de la epidemia de 1918, con su segunda oleada más grave que la primera, el mundo siguió avanzando y la normalidad (la original) volvió a implantarse. Ese es el objetivo, volver a vivir como antes.
- España es un país intenso. Cada vez que ocurre algo grave hay una legión de intensisimos que nos quieren llevar a las trincheras, pero no hay que dejarse llevar. En sentido estricto no hay cantidad ni calidad suficiente de fascistas, ni socialistas, ni anarquistas, ni comunistas, como los había en 1936. A pesar de todo, todavía tenemos el mínimo bienestar social para mantener la calma y no echarnos al monte, y por lo tanto, debemos hacer lo necesario para mantener ese bienestar social. Tendremos que pagar más impuestos los que todavía podemos hacerlo, tendremos que trabajar, no más, sino mejor y tendremos que hacer los esfuerzos necesarios para tirar del carro económico y para poder volver a oir banalidades en el Parlamento sobre el modelo de Estado que debemos ser.
- Quizá lo más difícil ahora mismo, pero creo que lo más importante es volver a plantearnos retos, proyectos y sueños que alcanzar. Para retomar nuestra vida hay que tener ilusiones, hay que querer, desear y, aquí si, dejarse llevar. Quizá es el momento de empezar un nuevo camino, de estudiar algo nuevo, o cambiar actitudes. Veamos oportunidades en lugar de obstáculos insalvables.
Personalmente, cada día, pretendo ir ganando libertad y olvidándome del miedo. Si me tengo que morir, así sea, pero lo prefiero a esta vida de agazapamiento interminable.
Prudencia y respeto al máximo, miedo ninguno.
viernes, 1 de mayo de 2020
Nueva Anormalidad
En estos tiempos convulsos es complicado tener una visión clara, objetiva y razonable de lo que ocurre a nuestro alrededor.
Ahora que no existe la verdad, sino la tuya, o la mía, o la de la COPE, o la SER, lo importante es dominar el relato.
Para ello nos valemos de múltiples mecanismos como la sobre-información, las medias verdades, los datos confusos, las cifras interpretadas de manera interesada, las comparativas de situaciones similares en marcos incomparables. Son herramientas que, en manos de gente inteligente, hacen que, aún con el mejor propósito y espíritu crítico del ciudadano medio interesado en hacerse una idea objetiva de lo que pasa, le resulte una tarea heroica que acaba abandonando.
No es algo nuevo. El inicio de la propaganda y la manipulación interesada de los hechos lleva existiendo siempre. Desde el Antiguo Egipto, donde los escribas y artistas dejaban constancia en papiro y piedra las virtudes y hechos notables de los faraones; pasando por Herodoto, hasta llegar a nuestros días. Nuestra triste Guerra de Cuba fue fruto de manipulación informativa a manos del que ahora es considerado como el más preclaro adalid de la prensa libre y objetiva, Mr. Pulitzer.
Aunque está todo inventado, la capacidad humana nunca deja de sorprendernos y todavía podemos llegar más allá, y llegamos. Y nos inventamos el neuromarketing, y así sin que se note, nos la cuelan mientras miramos distraídos una puesta de sol con la radio de fondo, escuchamos una bonita canción, o creemos relajarnos viendo una película.
Si, mientras estamos esperando la rueda de prensa del Gobierno, ávidos por saber cuando vamos a poder salir de casa, en qué hora y hasta donde, nuestros máximos responsables, sin comerlo ni beberlo, nos dan las buenas noticias anunciando que ésta es la nueva normalidad. Y nos lo comemos, y hacemos planes y hasta nos ilusionamos de poder pasear a un kilómetro de casa, después de mes y medio encerrados. Joder, todo un logro. Nos ha costado llegar hasta aquí, pero ya lo hemos hecho, ya volvemos a la vida normal. Por fin veo la luz al final del túnel.
Pero mi mujer, que es mucho más lista que yo, me hizo reflexionar sobre esto. Ella lo que quiere es la antigua normalidad, esa en la que podías salir cuando y donde querías, o decir lo que te salía de la peineta sin miedo. Eso es lo normal. Esto de ahora NO.
Ahora que no existe la verdad, sino la tuya, o la mía, o la de la COPE, o la SER, lo importante es dominar el relato.
Para ello nos valemos de múltiples mecanismos como la sobre-información, las medias verdades, los datos confusos, las cifras interpretadas de manera interesada, las comparativas de situaciones similares en marcos incomparables. Son herramientas que, en manos de gente inteligente, hacen que, aún con el mejor propósito y espíritu crítico del ciudadano medio interesado en hacerse una idea objetiva de lo que pasa, le resulte una tarea heroica que acaba abandonando.
No es algo nuevo. El inicio de la propaganda y la manipulación interesada de los hechos lleva existiendo siempre. Desde el Antiguo Egipto, donde los escribas y artistas dejaban constancia en papiro y piedra las virtudes y hechos notables de los faraones; pasando por Herodoto, hasta llegar a nuestros días. Nuestra triste Guerra de Cuba fue fruto de manipulación informativa a manos del que ahora es considerado como el más preclaro adalid de la prensa libre y objetiva, Mr. Pulitzer.
Aunque está todo inventado, la capacidad humana nunca deja de sorprendernos y todavía podemos llegar más allá, y llegamos. Y nos inventamos el neuromarketing, y así sin que se note, nos la cuelan mientras miramos distraídos una puesta de sol con la radio de fondo, escuchamos una bonita canción, o creemos relajarnos viendo una película.
Si, mientras estamos esperando la rueda de prensa del Gobierno, ávidos por saber cuando vamos a poder salir de casa, en qué hora y hasta donde, nuestros máximos responsables, sin comerlo ni beberlo, nos dan las buenas noticias anunciando que ésta es la nueva normalidad. Y nos lo comemos, y hacemos planes y hasta nos ilusionamos de poder pasear a un kilómetro de casa, después de mes y medio encerrados. Joder, todo un logro. Nos ha costado llegar hasta aquí, pero ya lo hemos hecho, ya volvemos a la vida normal. Por fin veo la luz al final del túnel.
Pero mi mujer, que es mucho más lista que yo, me hizo reflexionar sobre esto. Ella lo que quiere es la antigua normalidad, esa en la que podías salir cuando y donde querías, o decir lo que te salía de la peineta sin miedo. Eso es lo normal. Esto de ahora NO.
domingo, 26 de abril de 2020
A funcionar
Dicen Los Listos, que no vamos a alcanzar la inmunidad de grupo hasta 2022, y que los modelos matemáticos aplicados a la propagación del virus muestran que, actualmente "tan sólo" entre el 25% y el 30% de la población ha pasado por el contagio, lo que significaría que al resto de la población, todavía nos queda pasar por el aro.
Por mi parte, sin ningún estudio realizado, ni basado en ningún análisis riguroso, ni nada que se parezca a un modelo matemático, pienso que son un poco exagerados. En todo caso, entiendo que el bicho va a ser parte de nuestra vida y que, en lo sucesivo habrá que andarse con ojo, de la misma forma que debemos andarnos con ojo con el colesterol, con la sal, con el tabaco, con la falta de ejercicio, con las radiaciones solares, etc, etc.
¿Voy a cambiar mi vida? Indudablemente, pero tampoco me voy a volver loco. Voy a dejar de dar besos por esa pintoresca cortesía social que tenemos tan arraigada de besarnos y tocarnos con extraños a la mínima oportunidad. A partir de ahora seré como la española de la copla y cuando bese, besaré de verdad, porque no me interesa besar por frivolidad.
Pero no me veo viviendo con mascarilla, guantes y gel desinfectante toda la vida. Ahora si, vale, no hay problema. Porque el asunto está muy reciente y por respeto a los demás. Haré todo lo posible para que, en la medida de lo posible, no ser un factor de riesgo para mis congéneres.
Lo que tengo claro es que no pienso vivir asustado de ahora en adelante y, por higiene mental, recomiendo que, una vez pasado el dolor y el susto, volvamos a la vida normal. A trabajar, al transporte público, a los bares, cines y teatros sin ningún miedo. Con otras costumbres, con más cuidado, vale, pero sin volvernos locos.
Esto hay que ponerlo a funcionar de nuevo sencillamente para evidenciar que podemos superarlo.
Por mi parte, sin ningún estudio realizado, ni basado en ningún análisis riguroso, ni nada que se parezca a un modelo matemático, pienso que son un poco exagerados. En todo caso, entiendo que el bicho va a ser parte de nuestra vida y que, en lo sucesivo habrá que andarse con ojo, de la misma forma que debemos andarnos con ojo con el colesterol, con la sal, con el tabaco, con la falta de ejercicio, con las radiaciones solares, etc, etc.
¿Voy a cambiar mi vida? Indudablemente, pero tampoco me voy a volver loco. Voy a dejar de dar besos por esa pintoresca cortesía social que tenemos tan arraigada de besarnos y tocarnos con extraños a la mínima oportunidad. A partir de ahora seré como la española de la copla y cuando bese, besaré de verdad, porque no me interesa besar por frivolidad.
Pero no me veo viviendo con mascarilla, guantes y gel desinfectante toda la vida. Ahora si, vale, no hay problema. Porque el asunto está muy reciente y por respeto a los demás. Haré todo lo posible para que, en la medida de lo posible, no ser un factor de riesgo para mis congéneres.
Lo que tengo claro es que no pienso vivir asustado de ahora en adelante y, por higiene mental, recomiendo que, una vez pasado el dolor y el susto, volvamos a la vida normal. A trabajar, al transporte público, a los bares, cines y teatros sin ningún miedo. Con otras costumbres, con más cuidado, vale, pero sin volvernos locos.
Esto hay que ponerlo a funcionar de nuevo sencillamente para evidenciar que podemos superarlo.
domingo, 19 de abril de 2020
Felicidades
Como soy muy disciplinado, me ceñí a los algo más de 10 segundos que me pedía la (increíble, magnífica y alucinante) Dirección Artística de tu video-felicitación, pero claro, ese tiempo no da para mucho.
Por cierto, estarás orgulloso. Al menos para mi, resulta reconfortante ver como te arropan los amigos que has cosechado afanosamente durante estos 50 años de una forma tan emocionante.
Viendo la obra completa con los recuerdos de todos, me animo a dejarte mi granito de arena.
Sería 1986 cuando nos conocimos. Eras un amigo de Nacho de su antiguo cole, pero ahora ibas al Casvi para "cambiar de aires académicos". Se que hubo más "amigos del cole de Nacho", pero solo me acuerdo de uno. Por algo será.
Decía entonces Alaska que "con tu tacón de aguja, los ojos pintados, dos kilos de rimmel... eres el rey del Glam". Bueno, tu no llevabas nada de eso, ni falta que te hacía. Te bastaba con tu "Pichón callejero", tu pelo que en cualquier circunstancia estaba siempre igual, tu saber estar y tu sentido del humor para convertirte en pieza fundamental de nuestro grupo de amigos.
Recuerdo que, hasta entonces para mi Villa era un lugar de veraneo, pero a partir de ese momento empecé a venir también casi todos los fines de semana del resto del año. Me traía alguien, o venía en Blasa, daba igual. Había que venir como fuera porque allí estaban mis Amigos.
Como dicen los niños ahora, recuerdo un momento muy random de esos primeros tiempos. Un sábado por la tarde, con un frío y una niebla en la calle de narices. Acabamos en el salón de abajo de tu casa cuatro o cinco de nosotros y no se nos ocurrió nada mejor que jugar a dispararnos bolitas de papel de plata en el culo con la escopeta de aire comprimido. Dicho así, puede no parecer una gran idea, pero fue de las veces que más me he reído en mi vida.
Luego vinieron los Saimazas, los Mostros, la caza de "ositos", las misas más hilarantes que haya existido nunca (gracias a tu tío de la tónica Schweppes), la bodega, sus muses y sus ensayos.
Me pongo a recordar y vienen mil momentos a la cabeza. Se me pone una sonrisa tonta, el alma blandita, y algo más de humedad en los ojos de lo normal.
Muchas gracias por ser un tipo honesto, por ser tan divertido, tan paciente, tan generoso y tan buen tío. Gracias por el hospedaje, por los calditos, por los portes, en fin, que como decía Loquillo, "He tenido suerte de llegarte a conocer", aunque ninguno de los dos llegaramos a Rock-n-roll Star.
Bueno tío, que ha sido un placer, que estoy seguro que lo seguirá siendo mucho tiempo más, que ya sabes donde estamos y que eres un gran AMIGO y un tipo Enorme.
Un abrazo y Muchas Felicidades.
Por cierto, estarás orgulloso. Al menos para mi, resulta reconfortante ver como te arropan los amigos que has cosechado afanosamente durante estos 50 años de una forma tan emocionante.
Viendo la obra completa con los recuerdos de todos, me animo a dejarte mi granito de arena.
Sería 1986 cuando nos conocimos. Eras un amigo de Nacho de su antiguo cole, pero ahora ibas al Casvi para "cambiar de aires académicos". Se que hubo más "amigos del cole de Nacho", pero solo me acuerdo de uno. Por algo será.
Decía entonces Alaska que "con tu tacón de aguja, los ojos pintados, dos kilos de rimmel... eres el rey del Glam". Bueno, tu no llevabas nada de eso, ni falta que te hacía. Te bastaba con tu "Pichón callejero", tu pelo que en cualquier circunstancia estaba siempre igual, tu saber estar y tu sentido del humor para convertirte en pieza fundamental de nuestro grupo de amigos.
Recuerdo que, hasta entonces para mi Villa era un lugar de veraneo, pero a partir de ese momento empecé a venir también casi todos los fines de semana del resto del año. Me traía alguien, o venía en Blasa, daba igual. Había que venir como fuera porque allí estaban mis Amigos.
Como dicen los niños ahora, recuerdo un momento muy random de esos primeros tiempos. Un sábado por la tarde, con un frío y una niebla en la calle de narices. Acabamos en el salón de abajo de tu casa cuatro o cinco de nosotros y no se nos ocurrió nada mejor que jugar a dispararnos bolitas de papel de plata en el culo con la escopeta de aire comprimido. Dicho así, puede no parecer una gran idea, pero fue de las veces que más me he reído en mi vida.
Luego vinieron los Saimazas, los Mostros, la caza de "ositos", las misas más hilarantes que haya existido nunca (gracias a tu tío de la tónica Schweppes), la bodega, sus muses y sus ensayos.
Me pongo a recordar y vienen mil momentos a la cabeza. Se me pone una sonrisa tonta, el alma blandita, y algo más de humedad en los ojos de lo normal.
Muchas gracias por ser un tipo honesto, por ser tan divertido, tan paciente, tan generoso y tan buen tío. Gracias por el hospedaje, por los calditos, por los portes, en fin, que como decía Loquillo, "He tenido suerte de llegarte a conocer", aunque ninguno de los dos llegaramos a Rock-n-roll Star.
Bueno tío, que ha sido un placer, que estoy seguro que lo seguirá siendo mucho tiempo más, que ya sabes donde estamos y que eres un gran AMIGO y un tipo Enorme.
Un abrazo y Muchas Felicidades.
sábado, 11 de abril de 2020
La responsabilidad del Gobierno
Se queja el Gobierno y sus fans de falta de lealtad por parte de quienes les critican. Defienden que su forma de actuar ha sido impecable, tan buena o mejor que la de otras naciones de nuestro entorno.
A tal punto llega su histeria por controlar lo que se dice que hace un par de días miles de usuarios de Twitter críticos con su gestión han visto como sus cuentas, con miles de seguidores, han sido suspendidas o eliminadas con la excusa de que estaban propagando información falsa.
Estoy convencido que si esta situación le hubiera tocado a cualquier otro partido de signo contrario, la gestión habría sido igual de regular, con sus aciertos y sus muchas equivocaciones, pero eso no quita que cuando estás en el Gobierno debes saber aguantar las críticas y aceptar aquellas que te ayuden a mejorar tu gestión y corregir tus errores.
Por ejemplo, un error del que se puede aprender es precisamente el manejar la comunicación política con un mínimo de Responsabilidad y Etica. De lo contrario, no puedes esperar que, cuando ejerces la acción de Gobierno, los demás hagan un uso responsable y ético de la información. No puedes esperar que le montes un pollo al Gobierno de dimensiones épicas con el virus del ébola, con 3 contagiados en España; y pretender que ahora, con más de 15.000 muertos, todo sea apoyo y palmaditas en la espalda.
No puedes pretender hacer co-responsables de la expansión del virus a los que en las fechas en las que el Gobierno sabía perfectamente lo que se estaba cocinando y sus consecuencias, fueron al futbol, a mítines, al Rastro, o a misa, cuando es el propio Gobierno quién, en el ejercicio de sus funciones, podía haberlo impedido. El Gobierno lo sabía y tuvo la oportunidad de actuar unos días antes y no lo hizo por intereses y presiones puramente políticas. Las advertencias de "besos no" en la manifestación del 8M son muy claras al respecto. No lo hicieron antes, conscientemente.
¿El Gobierno es responsable único de lo que ha ocurrido? El único no, pero sí el máximo responsable y, como tal, tendrá consecuencias al menos políticas.
¿Lo podía haber gestionado mejor? Indudablemente.
¿Lo habría hecho mejor la oposición si estuviera en el Gobierno? No lo creo.
A tal punto llega su histeria por controlar lo que se dice que hace un par de días miles de usuarios de Twitter críticos con su gestión han visto como sus cuentas, con miles de seguidores, han sido suspendidas o eliminadas con la excusa de que estaban propagando información falsa.
Estoy convencido que si esta situación le hubiera tocado a cualquier otro partido de signo contrario, la gestión habría sido igual de regular, con sus aciertos y sus muchas equivocaciones, pero eso no quita que cuando estás en el Gobierno debes saber aguantar las críticas y aceptar aquellas que te ayuden a mejorar tu gestión y corregir tus errores.
Por ejemplo, un error del que se puede aprender es precisamente el manejar la comunicación política con un mínimo de Responsabilidad y Etica. De lo contrario, no puedes esperar que, cuando ejerces la acción de Gobierno, los demás hagan un uso responsable y ético de la información. No puedes esperar que le montes un pollo al Gobierno de dimensiones épicas con el virus del ébola, con 3 contagiados en España; y pretender que ahora, con más de 15.000 muertos, todo sea apoyo y palmaditas en la espalda.
No puedes pretender hacer co-responsables de la expansión del virus a los que en las fechas en las que el Gobierno sabía perfectamente lo que se estaba cocinando y sus consecuencias, fueron al futbol, a mítines, al Rastro, o a misa, cuando es el propio Gobierno quién, en el ejercicio de sus funciones, podía haberlo impedido. El Gobierno lo sabía y tuvo la oportunidad de actuar unos días antes y no lo hizo por intereses y presiones puramente políticas. Las advertencias de "besos no" en la manifestación del 8M son muy claras al respecto. No lo hicieron antes, conscientemente.
¿El Gobierno es responsable único de lo que ha ocurrido? El único no, pero sí el máximo responsable y, como tal, tendrá consecuencias al menos políticas.
¿Lo podía haber gestionado mejor? Indudablemente.
¿Lo habría hecho mejor la oposición si estuviera en el Gobierno? No lo creo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)