Dice Mike Pompeo que Europa debe elegir sus alianzas futuras entre USA y China. Dice que el momento es ahora cuando Europa se encuentra en la tesitura de decidir por el despliegue de las redes 5G con la notable propuesta de Huawei. Lo dice el representante de un Gobierno que, sin discutir su vital aporte como aliado de Europa desde la Segunda Guerra Mundial, se ha dedicado a espiar a amigos y enemigos, quitar y poner gobiernos y manipular conciencias desde su indiscutible relevancia económica, mediática y cultural.
Y lo dice después de que se haya cancelado el Mobile World Congress por influencia del brote del coronavirus en China, un virus que, sin restarle importancia, tiene una tasa de mortalidad inferior a la del virus de la gripe común que, un año tras otro, azota a todos los países del mundo.
Todas las mañanas escucho la BBC para practicar "listening" y para ponerme al día desde el punto de vista "British" de cómo va el mundo. Pues bien, un dato: en los últimos 27 días, de los últimos 48 podcast publicados por Global News Podcast de la BBC, 28 de ellos tienen como tema principal la expansión del virus, una cobertura que, sinceramente creo que es desproporcionada. Curiosamente en esta edición del MWC se iba a presentar la propuesta de Huawei para el despliegue del 5G.
No digo que se trate de una conspiración en sentido estricto, pero si parece que tanta atención mediática interesada ha influido en crear una atmósfera de pánico que ha influido en este desenlace. Finalmente, ha bastado que LG rompiera el hielo de las deserciones para que el resto de gigantes tecnológicos fueran cayendo como fichas de dominó. Curiosamente, otras citas internacionales con fuerte presencia de empresas chinas no se han cancelado.
Si es blanco y está en una botella, lo más lógico es que sea leche ¿no?
En fin, a mi no me hace especial ilusión que China tome el relevo del liderazgo mundial. Más bien me da un poco de miedo, aunque lo cierto es que no se exactamente por qué. No se quién me habrá metido esa idea en la cabeza.
domingo, 16 de febrero de 2020
sábado, 4 de enero de 2020
Vuelve el sheriff
Hace 24 horas nos quitamos la legaña con el asesinato del General Soleimani.
Cuando lo leí, me quedé helado. Para mi, y para la mayoría de los analistas (infinitamente
más cualificados que yo) suponía una acción imprevista situada clara y peligrosamente
fuera de la legalidad internacional, que se supone que un país democrático debe defender en todo caso. Una vez más, parecía que la improvisación del "estúpido" presidente norteamericano nos iba a
llevar a un desastre sin precedentes.
En estas 24 horas, no es que piense lo contrario ni que apoye la acción, pero si que es cierto que hay que matizar algunas cosillas.
Al menos desde 2017, cuando el Daesh selló su práctica extinción, Irán está ejerciendo de potencia colonizadora en todo Oriente Medio. Aunque no lo hace directamente, interviene a través de milicias en Yemen, Siria, Irak, Líbano, etc.
Este verano varios petroleros y refinerías saudíes han sufrido ataques con bombas. Se acusó a Irán de estar detrás, pero las autoridades iraníes lo negaron siempre y las pruebas no han podido ser concluyentes.
Desde hace una semana la embajada estadounidense en Bagdad está siendo hostigada por activistas supuestamente alentados por Teherán; aunque desde allí, como siempre lo niegan: “Si la República Islámica decide desafiar y pelear, lo hará inequívocamente” (Jamenei dixit).
Pues bien, lo sucedido ayer es la forma de USA de decir "Hasta aquí. Yo no me escondo y si me buscas, me encuentras".
Las reacciones sobre el terreno son las habituales: clamar al cielo y exigir venganza en las calles, pero quién realmente debe tomar decisiones ahora si que tiene claro que su cabeza pende de un hilo muy muy fino.
Después de muchos años de perfil bajo, desde la última Guerra del Golfo, el sheriff ha vuelto y el que quiera algo, tendrá que contar con su presencia, ya sea en Irán, en México, o en Corea del Norte.
Por cierto, el papelón del mejor amigo inglés Boris, sin enterarse de nada ni informarle sobre el asunto es bastante significativo.
Cuando lo leí, me quedé helado. Para mi, y para la mayoría de los analistas (infinitamente
más cualificados que yo) suponía una acción imprevista situada clara y peligrosamente
fuera de la legalidad internacional, que se supone que un país democrático debe defender en todo caso. Una vez más, parecía que la improvisación del "estúpido" presidente norteamericano nos iba a
llevar a un desastre sin precedentes.
En estas 24 horas, no es que piense lo contrario ni que apoye la acción, pero si que es cierto que hay que matizar algunas cosillas.
Al menos desde 2017, cuando el Daesh selló su práctica extinción, Irán está ejerciendo de potencia colonizadora en todo Oriente Medio. Aunque no lo hace directamente, interviene a través de milicias en Yemen, Siria, Irak, Líbano, etc.
Este verano varios petroleros y refinerías saudíes han sufrido ataques con bombas. Se acusó a Irán de estar detrás, pero las autoridades iraníes lo negaron siempre y las pruebas no han podido ser concluyentes.
Desde hace una semana la embajada estadounidense en Bagdad está siendo hostigada por activistas supuestamente alentados por Teherán; aunque desde allí, como siempre lo niegan: “Si la República Islámica decide desafiar y pelear, lo hará inequívocamente” (Jamenei dixit).
Pues bien, lo sucedido ayer es la forma de USA de decir "Hasta aquí. Yo no me escondo y si me buscas, me encuentras".
Las reacciones sobre el terreno son las habituales: clamar al cielo y exigir venganza en las calles, pero quién realmente debe tomar decisiones ahora si que tiene claro que su cabeza pende de un hilo muy muy fino.
Después de muchos años de perfil bajo, desde la última Guerra del Golfo, el sheriff ha vuelto y el que quiera algo, tendrá que contar con su presencia, ya sea en Irán, en México, o en Corea del Norte.
Por cierto, el papelón del mejor amigo inglés Boris, sin enterarse de nada ni informarle sobre el asunto es bastante significativo.
lunes, 9 de diciembre de 2019
Política y mentiras
Van de la mano. Siempre, y el que diga lo contrario, o es necio o miente.
Hace un par de días, comiendo con mi excelsa jefa y otra jefa, me saltaron al cuello cuando reflexioné sobre semejante idea.
Empezaron a decir que no, que "antes" la política era diferente, que se basaba en la honestidad, que los políticos de ahora son unos sinvergüenzas, y todo ese rollo tan actual y, al mismo tiempo, tan "de siempre". No quise entrar al trapo, porque me he propuesto no entrar a casi ningún trapo, y me tragué el discurso de la honradez de la política de antes.
Pues, como decía Ozores "¡No, hija no!", la Política nunca ha sido sincera y pocas veces honrada. Desde Grecia hasta Trump, la inmensa mayoría de personas, personajes y personajillos que se han dedicado a la Política se han visto en la obligación de mentir, esquivar, o matizar sus principios en aras a un objetivo político que mereciera la pena.
Y es que, la Política es eso. Consiste en lograr acuerdos. En Democracia, si quieres llegar a un acuerdo que sirva para algo y que tenga un mínimo de durabilidad, debes contar con el apoyo de otro grupo fuera de tus palmeros. Y cuando más alejado esté de tus posiciones ideológicas, más valor tendrá ese acuerdo.
Pues bien, para eso, el político de verdad tendrá que tragarse algún sapo y acaso retorcer esos principios que son, tan inamovibles durante la campaña, y tan maleables en el Gobierno.
Invito al amable lector a seleccionar a sus políticos preferidos y a estudiar su biografía política, desde sus inicios hasta sus finales, para comprobar que, con una perspectiva amplia no hay principio que cien años dure.
Hace un par de días, comiendo con mi excelsa jefa y otra jefa, me saltaron al cuello cuando reflexioné sobre semejante idea.
Empezaron a decir que no, que "antes" la política era diferente, que se basaba en la honestidad, que los políticos de ahora son unos sinvergüenzas, y todo ese rollo tan actual y, al mismo tiempo, tan "de siempre". No quise entrar al trapo, porque me he propuesto no entrar a casi ningún trapo, y me tragué el discurso de la honradez de la política de antes.
Pues, como decía Ozores "¡No, hija no!", la Política nunca ha sido sincera y pocas veces honrada. Desde Grecia hasta Trump, la inmensa mayoría de personas, personajes y personajillos que se han dedicado a la Política se han visto en la obligación de mentir, esquivar, o matizar sus principios en aras a un objetivo político que mereciera la pena.
Y es que, la Política es eso. Consiste en lograr acuerdos. En Democracia, si quieres llegar a un acuerdo que sirva para algo y que tenga un mínimo de durabilidad, debes contar con el apoyo de otro grupo fuera de tus palmeros. Y cuando más alejado esté de tus posiciones ideológicas, más valor tendrá ese acuerdo.
Pues bien, para eso, el político de verdad tendrá que tragarse algún sapo y acaso retorcer esos principios que son, tan inamovibles durante la campaña, y tan maleables en el Gobierno.
Invito al amable lector a seleccionar a sus políticos preferidos y a estudiar su biografía política, desde sus inicios hasta sus finales, para comprobar que, con una perspectiva amplia no hay principio que cien años dure.
domingo, 3 de noviembre de 2019
Greta, vete a casa
No es que sea un "negaciontista" ni un "terraplanista". Estoy de acuerdo contigo. Absolutamente. De hecho, es lo que más me preocupa en este momento. Más que quién ocupe el gobierno de mi país a partir del próximo domingo. Más que quién gane la Liga, o la Champions. Más que el examen de Matemáticas del miércoles de mi hijo, o del examen de Química de mi hija. Más que el pelo que pierdo y que hace relucir cada vez más mi calva, etc...
La cuestión, Greta es que te están utilizando. Te estas convirtiendo en un instrumento más de consumo, y por tanto, tan contaminante como mi coche, que gasta poco, pero gasta.
Ya te lo dijo Putin muy claro. No va a haber forma de poner a todos de acuerdo. Yo, que no soy nadie, te lo digo porque a mi no me tiene que elegir nadie. Puede venir Macron criticando a Bolsonaro, o Trump diciendo cualquier estupidez. Da igual, no lo dicen porque lo crean o porque se han informado. Tanto uno, como otro lo dicen por sus intereses electorales.
La cuestión es que, desde Francia no pueden pedir a Chad que NO usen combustibles fósiles, cuando Francia lleva consumiéndolos a mogollón desde hace 50 años o más. Ningún país rico puede dar lecciones de ecología a ninguno pobre.
Si las Conferencias del Clima se siguen celebrando, aún sabiendo que no van a conseguir nada, es con el único objetivo de visibilizar y concienciar a la gente. No a los países, no a los políticos, a Tí y a mí, que ya lo sabemos, y a los muchos millones que faltan, para convencer a todos de una cuestión que es muy dura de asumir: la única respuesta posible es la individual. No puedes confiar en empresas, políticos o gobiernos, sencillamente porque su único interés es perpetuarse en el poder, tener más votos, o mantener al accionista contento. Mi único interés es conseguir que este mundo siga siendo habitable. El resto no me importa demasiado.
La cuestión, Greta es que te están utilizando. Te estas convirtiendo en un instrumento más de consumo, y por tanto, tan contaminante como mi coche, que gasta poco, pero gasta.
Ya te lo dijo Putin muy claro. No va a haber forma de poner a todos de acuerdo. Yo, que no soy nadie, te lo digo porque a mi no me tiene que elegir nadie. Puede venir Macron criticando a Bolsonaro, o Trump diciendo cualquier estupidez. Da igual, no lo dicen porque lo crean o porque se han informado. Tanto uno, como otro lo dicen por sus intereses electorales.
La cuestión es que, desde Francia no pueden pedir a Chad que NO usen combustibles fósiles, cuando Francia lleva consumiéndolos a mogollón desde hace 50 años o más. Ningún país rico puede dar lecciones de ecología a ninguno pobre.
Si las Conferencias del Clima se siguen celebrando, aún sabiendo que no van a conseguir nada, es con el único objetivo de visibilizar y concienciar a la gente. No a los países, no a los políticos, a Tí y a mí, que ya lo sabemos, y a los muchos millones que faltan, para convencer a todos de una cuestión que es muy dura de asumir: la única respuesta posible es la individual. No puedes confiar en empresas, políticos o gobiernos, sencillamente porque su único interés es perpetuarse en el poder, tener más votos, o mantener al accionista contento. Mi único interés es conseguir que este mundo siga siendo habitable. El resto no me importa demasiado.
jueves, 22 de agosto de 2019
Arte y artista
Hay miles, quizá millones, de obras de Arte absolutamente sublimes. Obras que se han vendido, o han generado cantidades de dinero que exceden todo lo razonable. Obras que, muchos casos, inspiran a otros artistas y, de alguna forma, dan sentido a las metas y creencias de la Gente.
A mi me encanta el Arte. Todo.
A ver, no seamos cretinos. Me refiero todas las disciplinas artísticas.
Cuando era niño se decía que había 6 disciplinas artísticas: música, pintura, escultura, arquitectura, literatura y danza. Por eso, al cine, a la interpretación, se le denomina el 7º arte.
Bien, pues soy capaz de babear con -según que obras de- cada una de las disciplinas. Rectifico, no es que "sea capaz" o que tenga que hacer un esfuerzo para ello, es que simplemente me sucede.
Aunque, no se por qué personalizo, porque esa "capacidad" la he observado en toda clase de personas. Unos se quedan petrificados al pie de la torre Eiffel, otros lloran con Tristán e Isolda, los más se maravillan con Los Girasoles de Van Gogh, o con Tintín en América.
Una obra de Arte lo es cuando es capaz de emocionar a alguien.
Nada que ver con su valor (monetario), o su valoración intelectual por parte de pretendidos entendidos.
¿Acaso el primer dibujo de su mamá de cachorro humano no es lo más conmovedor para su madre? ¿No lo es cualquier rima que un enamorado dedica a su media naranja?
Una obra de Arte lo es cuando es capaz de emocionar a alguien.
Nada que ver con su valor (monetario), o su valoración intelectual por parte de pretendidos entendidos.
¿Acaso el primer dibujo de su mamá de cachorro humano no es lo más conmovedor para su madre? ¿No lo es cualquier rima que un enamorado dedica a su media naranja?
Al fin y al cabo, el Arte es provocador de emociones, y las emociones nos mueven, nos motivan y nos hacen vencer obstáculos que creíamos insuperables.
Es magia pura. Por eso, entiendo que algunos se dejen llevar por la emoción e intenten darle un valor monetario, craso, pero entendible, error.
Por eso, porque estamos profundamente conmovidos, tenemos ese ansia de conocer y admirar al autor de la obra, al Artista. Y además, cómo, en el caso de las obras admiradas por la mayoría, nuestro fervor rivaliza con el del vecino, también nuestra veneración se agiganta y, a alguno le hace perder la cabeza.
Sin embargo, cuando te pones a investigar un poco, no parece que la mayoría de artistas merezcan mucho la pena.
Tras mucho cavilar, creo que la Obra de Arte trasciende al artista. Le supera y de alguna forma, le ningunea. No es que el artista no sea interesante, la cuestión es que su obra es fruto de un momento que llegó, inspiró y se marchó, dejando al artista vacío a la espera de otro momento que le motive a crear algo que merezca la pena. Los buenos siguen creando obras sublimes, pero entre obra y obra, también comen, beben, duermen, cobran (con suerte), dicen tonterías y hacen otras muchas cosas que no interesan a nadie (por muy flipado que seas).
Recuerdo que hace años, cuando el prescindible premier David Cameron expresó su admiración por la obra de los Smiths, el líder de la banda dijo algo así como que le prohibía disfrutar de sus canciones por el simple hecho de discrepar profundamente de sus ideas políticas, declaraciones que, una vez pasado el momento de euforia del fanatismo groupie momentáneo, tuvieron el mismo interés que el del propio artista obrando en el excusado de su mansión. En fin. Por muy artista que seas una vez publicada tu obra tendrás derecho a cobrar por ella, no digo que no, pero no a que otros la admiren y la vivan como les parezca oportuno.
Si no hay un significado unívoco y exento de interpretación ni en la Ley, imagínate en el Arte. Pretender lo contrario parece una necedad.
Y, por el momento, no tengo más que decir al respecto, aunque el tema no esté ni mucho menos terminado.
Es magia pura. Por eso, entiendo que algunos se dejen llevar por la emoción e intenten darle un valor monetario, craso, pero entendible, error.
Por eso, porque estamos profundamente conmovidos, tenemos ese ansia de conocer y admirar al autor de la obra, al Artista. Y además, cómo, en el caso de las obras admiradas por la mayoría, nuestro fervor rivaliza con el del vecino, también nuestra veneración se agiganta y, a alguno le hace perder la cabeza.
Sin embargo, cuando te pones a investigar un poco, no parece que la mayoría de artistas merezcan mucho la pena.
Tras mucho cavilar, creo que la Obra de Arte trasciende al artista. Le supera y de alguna forma, le ningunea. No es que el artista no sea interesante, la cuestión es que su obra es fruto de un momento que llegó, inspiró y se marchó, dejando al artista vacío a la espera de otro momento que le motive a crear algo que merezca la pena. Los buenos siguen creando obras sublimes, pero entre obra y obra, también comen, beben, duermen, cobran (con suerte), dicen tonterías y hacen otras muchas cosas que no interesan a nadie (por muy flipado que seas).
Recuerdo que hace años, cuando el prescindible premier David Cameron expresó su admiración por la obra de los Smiths, el líder de la banda dijo algo así como que le prohibía disfrutar de sus canciones por el simple hecho de discrepar profundamente de sus ideas políticas, declaraciones que, una vez pasado el momento de euforia del fanatismo groupie momentáneo, tuvieron el mismo interés que el del propio artista obrando en el excusado de su mansión. En fin. Por muy artista que seas una vez publicada tu obra tendrás derecho a cobrar por ella, no digo que no, pero no a que otros la admiren y la vivan como les parezca oportuno.
Si no hay un significado unívoco y exento de interpretación ni en la Ley, imagínate en el Arte. Pretender lo contrario parece una necedad.
Y, por el momento, no tengo más que decir al respecto, aunque el tema no esté ni mucho menos terminado.
sábado, 27 de julio de 2019
Unos mierdas
Tal cual.
Nuestros políticos son un atajo de mierdas.
Todos.
Los que yo he votado, también.
Entiendo que existan vetos a determinadas políticas. Entiendo, como una cuestión de coherencia ideológica, que un partido de izquierdas, por ejemplo, vete una medida de privatización de un servicio público básico; al igual que cualquiera entendería que un partido liberal no apoyara una medida de nacionalización de una empresa privada.
Pero lo que no tiene sentido es ser político y vetar a otro político por una cuestión personal, o a partido político por una simple cuestión de estrategia electoral.
Un político está obligado a pactar con el diablo si hace falta, persiguiendo conseguir al menos una pequeña porción de las políticas con las que se ha comprometido con sus electores.
El escenario actual de mayoría simple es el idóneo para hacer política de verdad. Da igual que participes en el Gobierno o no. Lo que de verdad importa es que trabajes y negocies todos los días para mover las decisiones políticas hacia tus posiciones.
Se supone que alguien se mete en política porque quiere cambiar las cosas de todos. Porque está convencido de que sus principios son los correctos y serán aplicables y buenos para la mayoría. En consecuencia, la peor de las situaciones sería el inmovilismo, que es exactamente donde estamos hace un año ya (y lo que te rondaré morena).
No, no se trata de una cuestión de sillones, ni siquiera de presupuestos. Se trata de hacer tu puto trabajo todos los días, y si después de una legislatura no has sido capaz de hacer nada en condiciones, deberás dejar paso a otro a ver si es más capaz que tu.
Cada vez me cuesta más decidir mi voto porque no hay ningún partido que me convenza. Veo aspectos positivos y negativos en todos. Por tanto, no voto por convicción, sino por elegir lo que menos me disgusta.
Nuestros políticos son un atajo de mierdas.
Todos.
Los que yo he votado, también.
Entiendo que existan vetos a determinadas políticas. Entiendo, como una cuestión de coherencia ideológica, que un partido de izquierdas, por ejemplo, vete una medida de privatización de un servicio público básico; al igual que cualquiera entendería que un partido liberal no apoyara una medida de nacionalización de una empresa privada.
Pero lo que no tiene sentido es ser político y vetar a otro político por una cuestión personal, o a partido político por una simple cuestión de estrategia electoral.
Un político está obligado a pactar con el diablo si hace falta, persiguiendo conseguir al menos una pequeña porción de las políticas con las que se ha comprometido con sus electores.
El escenario actual de mayoría simple es el idóneo para hacer política de verdad. Da igual que participes en el Gobierno o no. Lo que de verdad importa es que trabajes y negocies todos los días para mover las decisiones políticas hacia tus posiciones.
Se supone que alguien se mete en política porque quiere cambiar las cosas de todos. Porque está convencido de que sus principios son los correctos y serán aplicables y buenos para la mayoría. En consecuencia, la peor de las situaciones sería el inmovilismo, que es exactamente donde estamos hace un año ya (y lo que te rondaré morena).
No, no se trata de una cuestión de sillones, ni siquiera de presupuestos. Se trata de hacer tu puto trabajo todos los días, y si después de una legislatura no has sido capaz de hacer nada en condiciones, deberás dejar paso a otro a ver si es más capaz que tu.
Cada vez me cuesta más decidir mi voto porque no hay ningún partido que me convenza. Veo aspectos positivos y negativos en todos. Por tanto, no voto por convicción, sino por elegir lo que menos me disgusta.
La próxima vez votaré cabreado. Eso, si voto.
domingo, 16 de junio de 2019
En España no somos racistas
Dice la RAE que racismo es:
Exacerbación del sentido racial de un grupo étnico que suele motivar la discriminación
o persecución de otro u otros con los que convive.
Yo eso, afortunadamente, no lo veo en mi país.
¿Cómo demonios vamos a ser racistas en España? ¿Cual es nuestra raza? ¿La ibérica? ¿cuales son nuestras características étnicas?
Yo percibo miedo. A perder nuestras costumbres, a rebajar beneficios sociales, o a "ser invadidos" por algo que desconocemos y de lo que, por tanto, desconfiamos. Pero esas reacciones son completamente lógicas, y muy humanas por otra parte.
Por eso, la inmigración debe someterse a nuestras leyes y costumbres, incluso si estas chocan con sus creencias y hábitos. Por eso, no deben obtener más privilegios, por el mero hecho de ser inmigrantes, que cualquier otro perfil nacional con un perfil desfavorecido similar. Por eso, porque son necesarios, y porque necesitamos que se integren, deben aceptar nuestras reglas y ser merecedores de nuestros mismos derechos. Porque sólo siendo iguales conseguiremos construir un futuro que merezca la pena.
Pero no, no somos racistas. Es imposible que podamos serlo.
Exacerbación del sentido racial de un grupo étnico que suele motivar la discriminación
o persecución de otro u otros con los que convive.
Yo eso, afortunadamente, no lo veo en mi país.
¿Cómo demonios vamos a ser racistas en España? ¿Cual es nuestra raza? ¿La ibérica? ¿cuales son nuestras características étnicas?
Yo percibo miedo. A perder nuestras costumbres, a rebajar beneficios sociales, o a "ser invadidos" por algo que desconocemos y de lo que, por tanto, desconfiamos. Pero esas reacciones son completamente lógicas, y muy humanas por otra parte.
Por eso, la inmigración debe someterse a nuestras leyes y costumbres, incluso si estas chocan con sus creencias y hábitos. Por eso, no deben obtener más privilegios, por el mero hecho de ser inmigrantes, que cualquier otro perfil nacional con un perfil desfavorecido similar. Por eso, porque son necesarios, y porque necesitamos que se integren, deben aceptar nuestras reglas y ser merecedores de nuestros mismos derechos. Porque sólo siendo iguales conseguiremos construir un futuro que merezca la pena.
Pero no, no somos racistas. Es imposible que podamos serlo.
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