sábado, 11 de abril de 2020

La responsabilidad del Gobierno

Se queja el Gobierno y sus fans de falta de lealtad por parte de quienes les critican. Defienden que su forma de actuar ha sido impecable, tan buena o mejor que la de otras naciones de nuestro entorno.
A tal punto llega su histeria por controlar lo que se dice que hace un par de días miles de usuarios de Twitter críticos con su gestión han visto como sus cuentas, con miles de seguidores, han sido suspendidas o eliminadas con la excusa de que estaban propagando información falsa.
Estoy convencido que si esta situación le hubiera tocado a cualquier otro partido de signo contrario, la gestión habría sido igual de regular, con sus aciertos y sus muchas equivocaciones, pero eso no quita que cuando estás en el Gobierno debes saber aguantar las críticas y aceptar aquellas que te ayuden a mejorar tu gestión y corregir tus errores.
Por ejemplo, un error del que se puede aprender es precisamente el manejar la comunicación política con un mínimo de Responsabilidad y Etica. De lo contrario, no puedes esperar que, cuando ejerces la acción de Gobierno, los demás hagan un uso responsable y ético de la información. No puedes esperar que le montes un pollo al Gobierno de dimensiones épicas con el virus del ébola, con 3 contagiados en España; y pretender que ahora, con más de 15.000 muertos, todo sea apoyo y palmaditas en la espalda.
No puedes pretender hacer co-responsables de la expansión del virus a los que en las fechas en las que el Gobierno sabía perfectamente lo que se estaba cocinando y sus consecuencias, fueron al futbol, a mítines, al Rastro, o a misa, cuando es el propio Gobierno quién, en el ejercicio de sus funciones, podía haberlo impedido. El Gobierno lo sabía y tuvo la oportunidad de actuar unos días antes y no lo hizo por intereses y presiones puramente políticas. Las advertencias de "besos no" en la manifestación del 8M son muy claras al respecto. No lo hicieron antes, conscientemente.
¿El Gobierno es responsable único de lo que ha ocurrido? El único no, pero sí el máximo responsable y, como tal, tendrá consecuencias al menos políticas. 
¿Lo podía haber gestionado mejor? Indudablemente.
¿Lo habría hecho mejor la oposición si estuviera en el Gobierno? No lo creo.

sábado, 4 de abril de 2020

Se acabó

Recuerdo perfectamente nuestra entrada en el entonces Mercado Común Europeo.
Supongo que, como una gran mayoría de españoles, entonces arrastraba un complejo de subdesarrollado por el hecho de no pertenecer al club europeo.
A pesar de estar en plena edad del pavo con otras muchas preocupaciones en mi cabeza, ese estigma estaba bien presente en mi vida. Por eso lo recuerdo bien. Lo retransmitieron en directo por la tele, y yo había llegado hace poco del colegio y me puse a verlo con devoción. Recuerdo una tarde cálida de primavera. En la tele un salón con muchos muebles dorados, alfombra espesa de colores claros, sillones de terciopelo color burdeos y una gran solemnidad y emoción. Creo que se trataba de la firma del Acta de Adhesión para que entraramos a formar parte del Club Europeo a partir del 1 de Enero de 1986.
Fue la típica ceremonia aburrida, pero me la tragué con absoluta devoción, y cuando acabó, al apagar la tele, también recuerdo que se me quedó esa sonrisilla que, sin saber por qué, se les queda a los tontos cuando están felices por algo.
Entonces mi felicidad se reducía al hecho de ser aceptado, o según se mire, dejar de estar excluido. Mi visión de joven adolescente no iba más allá.
Luego con el paso del tiempo me di cuenta de otras cosas. La llegada de los fondos estructurales, el tratado de Schengen, las becas Erasmus... Según iba creciendo y siendo más consciente de mi entorno y de todo lo que aquello significaba, mis estructuras mentales, mis principios y costumbres se iban acercando a lo que yo consideraba que debía ser un ciudadano europeo modélico.
Quise hablar bien inglés (y más o menos lo conseguí), quise estudiar más, quise ser más formal, profesional, serio y sobre todo, eso que tanto se repetía (también ahora se sigue repitiendo), más productivo, que aunque no acababa de saber a qué hacía referencia me parecía la quinta esencia de lo deseable para ponerme a la altura de mi ciudadanía europea.
Acabé la Universidad, seguí estudiando y llegó el gran momento de ponerme a trabajar. Muchos miedos, incertidumbre ¿estaré preparado?
Y entonces se obró el milagro: una multinacional europea me contrató.
Incredulidad ¿a mi? ¿en serio? ¿estoy soñando? Pero no era real. Entonces, más inseguridad ¿seré capaz de hacerlo?
Fueron horas eternas, mucho esfuerzo y temor: "no me entero de nada" (soñaba con el trabajo) y eso que mi posición era muy simple.  Pero si, lo logré. Luego fui promocionado, me hicieron indefinido, volví a promocionar en mi posición y empecé a codearme con colegas de otros países.
"Ya soy uno de ellos".
Pero no. Ni el sueldo ni las condiciones eran los mismos, aunque si la responsabilidad.
"Claro, es normal, ellos son de países más importantes. Son más productivos."
Con el paso de los años y la experiencia que da el trabajar a diario con otros colegas europeos de países importantes, te das cuenta de que no hay ningún motivo para diferenciarnos, ni mucho menos. Más bien al contrario.
El remate vino con la crisis de crediticia de 2007 que castigó especialmente a los países del sur. Fue una crisis para demostrarnos que había europeos de primera y de segunda. Que teníamos que dejarnos guiar porque no somos capaces de hacer las cosas bien. Y entonces aprendimos a hacer las cosas bien. Como nos decían. Entonces hicimos más con menos recursos y, oh sorpresa, los resultados de mi Equipo eran mejores que los de mis colegas de los países importantes que seguían disfrutando de recursos. Tanto es así, que nos convertimos en modelo de gestión para los países importantes.
Pero la consideración no cambiaba. Siempre su opinión era más importante, aunque se limitaran a poner pegas a todo y demostraran nula proactividad o flexibilidad.
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Y ahora nos dicen que no quieren ayudarnos, que cuidamos demasiado de nuestros mayores, que si un cargamento con material sanitario pasa por uno de sus puertos lo pueden retener por su "interés nacional".
Pues mira, parece que esto se acabó.
Ahora os digo una cosa muy española: "arrieritos somos y en el camino nos encontraremos".

domingo, 22 de marzo de 2020

Preguntas y respuestas

Es muy común oir que ignorar nuestra Historia nos hace repetir los errores del pasado, tomando la ciencia histórica como un "manual de qué no hacer para cagarla en el futuro", pero no estoy de acuerdo.
La Historia, como cualquier otra ciencia, da un conocimiento que siempre va a ser sesgado depende de con qué visión se haga el relato. Precisamente tener consciencia del sesgo del relato es algo tremendamente útil para interpretar los discursos e informaciones de nuestro tiempo según la fuente de donde procedan.
Un ejemplo muy manido: frecuentemente oigo que la Edad Media supuso un retroceso en el progreso de la Humanidad, una época oscura llena de ignorancia, superstición y fanatismo. Propongo que quién lea esto haga abstracción de esa idea y visualice las imágenes que le vienen a la mente de ese "retroceso de la Humanidad durante la Edad Media". ¿Hecho?. Vale, hagamos algunas preguntas ahora:
¿Sabrías situar el entorno geográfico de dichas imágenes? ¿Casualmente eran todas de Europa? ¿Concretamente de la Europa Occidental de mayoría cristiana? ¿El resto del mundo no existía? ¿Otras culturas? ¿A nadie le suena las escuelas de traductores de Al-Andalus en las que se recuperaron la mayoría de los textos griegos y latinos que se habían perdido? ¿Los avances en Medicina de Oriente? ¿La pólvora y el papel en China? ¿La primera globalización a escala mundial a través del comercio?
La idea de que la Edad Media había sido un período de retroceso para la Humanidad surge de historiadores de Europa Occidental con un claro sesgo anti-católico en un momento determinado de cambios sociales muy marcados. Exactamente y igual, pero en sentido contrario, durante nuestra dictadura se impuso la imagen de la Edad Media como un período épico lleno de héroes (de los nuestros) que protagonizaban la Reconquista en España.

Siempre hay sesgo. Por eso el conocimiento de la Historia sirve, no para obtener respuestas, sino para plantearse preguntas. No hay que tener miedo a las dudas y las preguntas. Debemos tener más miedo a las certezas que a las dudas. Al fin y al cabo, el progreso de la Humanidad siempre ha sido como navegar, siempre en zig-zag, siempre dando bandazos, pero avanzando. 




sábado, 21 de marzo de 2020

Nos ha pillado el toro

A todos. A mi el primero, por supuesto, no seré yo el de "ya lo decía yo" cuando hace un mes estaba dejando por escrito que esto era una gripe exótica.
Pues si amigos, nos han pillado con todo el equipo. A pesar de ser un país avanzado, de tener un gran sistema de Salud Pública y de tener suficiente información y cultura como para atar cabos y poner nuestras barbas a remojo, no lo hemos hecho.

¿Por qué?

Es cierto que durante este tiempo se han levantado voces clamando por la catástrofe que se avecinaba, pero todos las ignoramos. Todos. Cada uno con su razón. Los del fútbol, los de la manifestación, los de los bares, los del cine, los de misa, los del trabajo. Todos teníamos buenas razones, lógicas y fundamentadas para seguir con nuestra vida.

¿Y ahora qué?

Esto va a ser doloroso. Mucho. A la angustia por el encierro hay que sumar el dolor por las vidas que se han perdido, las que se perderán y las consecuencias de estar inactivos durante tanto tiempo.
Sin embargo, espero que esto nos sirva para algo.
Tengo el convencimiento de que de todo este asunto traerá reflexión y consecuencias positivas sobre
cómo, por qué y para qué hacemos las cosas, y eso siempre es positivo.

Ya veréis.

domingo, 16 de febrero de 2020

¿Susto o muerte?

Dice Mike Pompeo que Europa debe elegir sus alianzas futuras entre USA y China. Dice que el momento es ahora cuando Europa se encuentra en la tesitura de decidir por el despliegue de las redes 5G con la notable propuesta de Huawei. Lo dice el representante de un Gobierno que, sin discutir su vital aporte como aliado de Europa desde la Segunda Guerra Mundial, se ha dedicado a espiar a amigos y enemigos, quitar y poner gobiernos y manipular conciencias desde su indiscutible relevancia económica, mediática y cultural.
Y lo dice después de que se haya cancelado el Mobile World Congress por influencia del brote del coronavirus en China, un virus que, sin restarle importancia, tiene una tasa de mortalidad inferior a la del virus de la gripe común que, un año tras otro, azota a todos los países del mundo.
Todas las mañanas escucho la BBC para practicar "listening" y para ponerme al día desde el punto de vista "British" de cómo va el mundo. Pues bien, un dato: en los últimos 27 días, de los últimos 48 podcast publicados por Global News Podcast de la BBC, 28 de ellos tienen como tema principal la expansión del virus, una cobertura que, sinceramente creo que es desproporcionada. Curiosamente en esta edición del MWC se iba a presentar la propuesta de Huawei para el despliegue del 5G.
No digo que se trate de una conspiración en sentido estricto, pero si parece que tanta atención mediática interesada ha influido en crear una atmósfera de pánico que ha influido en este desenlace. Finalmente, ha bastado que LG rompiera el hielo de las deserciones para que el resto de gigantes tecnológicos fueran cayendo como fichas de dominó. Curiosamente, otras citas internacionales con fuerte presencia de empresas chinas no se han cancelado.
Si es blanco y está en una botella, lo más lógico es que sea leche ¿no?
En fin, a mi no me hace especial ilusión que China tome el relevo del liderazgo mundial. Más bien me da un poco de miedo, aunque lo cierto es que no se exactamente por qué. No se quién me habrá metido esa idea en la cabeza.

sábado, 4 de enero de 2020

Vuelve el sheriff

Hace 24 horas nos quitamos la legaña con el asesinato del General Soleimani.
Cuando lo leí, me quedé helado. Para mi, y para la mayoría de los analistas (infinitamente
más cualificados que yo) suponía una acción imprevista situada clara y peligrosamente
fuera de la legalidad internacional, que se supone que un país democrático debe defender en todo caso. Una vez más, parecía que la improvisación del "estúpido" presidente norteamericano nos iba a
llevar a un desastre sin precedentes.
En estas 24 horas, no es que piense lo contrario ni que apoye la acción, pero si que es cierto que hay que matizar algunas cosillas.
Al menos desde 2017, cuando el Daesh selló su práctica extinción, Irán está ejerciendo de potencia colonizadora en todo Oriente Medio. Aunque no lo hace directamente, interviene a través de milicias en Yemen, Siria, Irak, Líbano, etc.
Este verano varios petroleros y refinerías saudíes han sufrido ataques con bombas. Se acusó a Irán de estar detrás, pero las autoridades iraníes lo negaron siempre y las pruebas no han podido ser concluyentes.
Desde hace una semana la embajada estadounidense en Bagdad está siendo hostigada por activistas supuestamente alentados por Teherán; aunque desde allí, como siempre lo niegan: “Si la República Islámica decide desafiar y pelear, lo hará inequívocamente” (Jamenei dixit). 
Pues bien, lo sucedido ayer es la forma de USA de decir "Hasta aquí. Yo no me escondo y si me buscas, me encuentras". 
Las reacciones sobre el terreno son las habituales: clamar al cielo y exigir venganza en las calles, pero quién realmente debe tomar decisiones ahora si que tiene claro que su cabeza pende de un hilo muy muy fino.
Después de muchos años de perfil bajo, desde la última Guerra del Golfo, el sheriff ha vuelto y el que quiera algo, tendrá que contar con su presencia, ya sea en Irán, en México, o en Corea del Norte. 
Por cierto, el papelón del mejor amigo inglés Boris, sin enterarse de nada ni informarle sobre el asunto es bastante significativo.   

lunes, 9 de diciembre de 2019

Política y mentiras

Van de la mano. Siempre, y el que diga lo contrario, o es necio o miente.
Hace un par de días, comiendo con mi excelsa jefa y otra jefa, me saltaron al cuello cuando reflexioné sobre semejante idea.
Empezaron a decir que no, que "antes" la política era diferente, que se basaba en la honestidad, que los políticos de ahora son unos sinvergüenzas, y todo ese rollo tan actual y, al mismo tiempo, tan "de siempre". No quise entrar al trapo, porque me he propuesto no entrar a casi ningún trapo, y me tragué el discurso de la honradez de la política de antes.
Pues, como decía Ozores "¡No, hija no!", la Política nunca ha sido sincera y pocas veces honrada. Desde Grecia hasta Trump, la inmensa mayoría de personas, personajes y personajillos que se han dedicado a la Política se han visto en la obligación de mentir, esquivar, o matizar sus principios en aras a un objetivo político que mereciera la pena.
Y es que, la Política es eso. Consiste en lograr acuerdos. En Democracia, si quieres llegar a un acuerdo que sirva para algo y que tenga un mínimo de durabilidad, debes contar con el apoyo de otro grupo fuera de tus palmeros. Y cuando más alejado esté de tus posiciones ideológicas, más valor tendrá ese acuerdo.
Pues bien, para eso, el político de verdad tendrá que tragarse algún sapo y acaso retorcer esos principios que son, tan inamovibles durante la campaña, y tan maleables en el Gobierno.
Invito al amable lector a seleccionar a sus políticos preferidos y a estudiar su biografía política, desde sus inicios hasta sus finales, para comprobar que, con una perspectiva amplia no hay principio que cien años dure.