jueves, 9 de agosto de 2018

Ser pretencioso vs ser escritor

Decía Nosequién que para tener éxito escribiendo se requería un 10% de inspiración y un 90% de transpiración. En román paladino: si quieres ser escritor, tienes que escribir, escribir y escribir. Mucho.
Aún así, el éxito no está garantizado. Pero, al menos, lo estará el oficio, aunque sea no remunerado. Como tantos otros que lo intentan, no creo que nadie pague un chavo por mi escritura, pero al menos podré decir que escribo, o sea, que soy escritor (regalao, pero escritor).
Al hilo de esto, y con ánimo de aportar mi granito de arena al futuro de la literatura, me he dado cuenta de un error que comento con demasiada frecuencia y que impide que logre mi objetivo: soy pretencioso.
Me explico: cada vez que se me ocurre algo sobre lo que escribir, prentendo sentar cátedra sobre el asunto. A ver, otra cuestión es el resultado final, pero pretender... lo pretendo. Y lo peor es que, como no me sale, pues no escribo; luego, no transpiro, luego, ¡NO SOY ESCRITOR!
Por ejemplo, veo un artículo interesante, se me ocurre una idea, y ya me imagino a las teclas redactando el artículo que arrojará una luz definitiva sobre el asunto... pero luego... en fin. Pues eso.
Conclusión: voy a escribir a salto de mata. Lo que sea, cuando sea.
Sus vais a cagá!
Hala, mañana más.

miércoles, 8 de agosto de 2018

Autoengaño

Estamos de acuerdo en que la mentira y el engaño son actividades peligrosas y censurables.
Censurable porque es una forma de obtener beneficios de manera tramposa y peligrosa porque, como suele suceder, cuando te pescan, es difícil no salir escaldado.
Lo peor del asunto, es que se suele mentir a quién se estima o aprecia. Si no es así, no es una mentira, sino una simple broma o juego, más o menos estúpido, que no tiene mayores consecuencias.
Como decía, la parte más negativa del engaño es que éste se ejerce sobre quién ha depositado su confianza en el mentiroso, de manera que, cuando se descubre el pastel, el engañado es posible que  se sienta traicionado y un tanto molesto.
A lo que iba, malo es engañar a un cliente, pero mucho peor es hacerlo a un amigo, a una pareja, a una madre, o a un hijo.
Ahora bien, lo que ya no tiene perdón de Dios, es practicarlo con uno mismo.
Llegados a este punto y confirmando una vez más que, como persona dejo bastante que desear, he de confesar que yo, lo hago. Mucho. Todo el rato:

- Voy a escribir a diario.
- Voy a llamar a un colega para quedar.
- Voy a ser más extrovertido.
- Hoy voy a ser positivo y no cabrearme ante la primera adversidad.
- Lucharé contra la Injusticia y la Desigualdad.
- Diré lo que pienso abiertamente.
- A partir de ahora seré siempre sincero...

En fin, un no parar.

Por cierto, mañana otro post

Saludos.


martes, 10 de julio de 2018

Moderado pesimismo o discreto optimismo

Creo que ya lo he escrito en muchas ocasiones, y si no lo he hecho expresamente, el avispado lector habrá sabido leer entre líneas. Abundo sobre la idea en cualquier caso, porque como dice mi suegra, tu riega que algo cala.
Soy un firme partidario de quitar hierro y desdramatizar, sobre todo si hablamos de Política. Al fin y al cabo, en la Historia se avanza como en la navegación: en zig-zag.
Es bueno que hayamos cambiado de Gobierno. Es bueno que no haya sido una hecatombe, que no haya algaradas en las calles, que se apoyen en otros partidos para luego "traicionarles" y acto seguido volver a hacerse carantoñas. Es bueno hasta que todo sea un gran error y nos vayamos un rato a tomar por el saco, porque digo yo, que algo aprenderemos, y si no, pues será que no era tan malo ¿no?
Es bueno que Pablo Iglesias se compre un casoplón. De esta forma, unos se desencantarán y otros verán que no es tan coco como pensaban.
Es bueno que el PP no sea un bloque monolítico, aunque el asunto se convierta en un pasatiempo de "Identifique las 7 diferencias" entre ambas posturas.
Es bueno que Trump sea el presidente de Estados Unidos y que pasemos del pánico nuclear a una reunión con Mr. Kim para hablar de desarme. Es bueno que ponga aranceles poniendo coto al Liberalismo capitalista que tanto critica la Izquierda, y como ya sabemos, si no lo es, aprenderemos algo.

lunes, 7 de mayo de 2018

Vida y destino (Vasili Grossman)

Lo que más me ha impresionado:

En un momento dado, en mitad de la guerra en el Frente Oriental, una madre, por lo general reservada, se sincera con su hija y le habla de lo que ha sentido tras el abandono de su marido. La oyente dice "me asombraba de que el mundo del alma humana fuera tan grade , hasta el punto de que ante él retrocedía incluso el rugido de la guerra".

Otra, por lo que me resulta de familiar es "Había personas en cuya presencia le resultaba incluso difícil pronunciar palabra alguna , la lengua se le volvía de madera, el diálogo adquiría tintes absurdos e incoloros, como entre sordomudos. Habría otras personas en cuya presencia cualquier palabra sincera sonaba falsa. Y había personas, viejos conocidos, en cuya presencia percibía su soledad de particular modo".

Algo sobre la autoridad y el mando "El general Gudz tenía la autoridad propia del rango, pero era indeciso, cobarde y, a todas luces, tenía poca instrucción; era válido cuando a su lado había un segundo inteligente, un Estado Mayor; siempre esperaba que el resto de los oficiales le prestaran sus servicios y le ofrecieran comida, y  aceptaba dichos servicios como si se los debieran".

Otro arquetipo que me resulta familiar, demasiado cercano: "era inteligente, pero en él había cierto relajamiento. No se le escapaba el menor detalle, pero miraba con ojos cansados... Indiferente, no le gustaban las personas, pero les perdonaba sus debilidades y cobardías".

Premonitorio lo que le dice un nazi a un soviético: "Créame, quién ahora nos mira con horror a nosotros, también les mirará con horror a ustedes".

Una cita tremendamente reveladora: "El antisemitismo es la medida de la mediocridad humana. Los Estados buscan la explicación de sus fracasos e las artimañas del judaísmo internacional (...) es la expresión de la falta de cultura en las masas populares, incapaces de analizar las verdaderas causas de su pobreza y sufrimiento".

Sobre el comunismo y la manipulación de sus propios ideales para protegerlo de enemigos reales o imaginarios: "Decenas de personas que habían fundado junto a Lenin el partido bolchevique fueron declarados provocateurs, agentes a sueldo de los servicios de inteligencia extranjeros".

Paranoia del eminente científico al que todos dan de lado por haberse apartado de las tesis ortodoxas del Partido, por el mero hecho de opinar con cierto grado de libertad sobre cuestiones que le parecen injustas: "aquellos que están equivocados, que ofenden a los demás, saben comportarse. Actúan de manera lógica, tranquila, con tacto, y parecen tener siempre razón". Esta es una de las partes más desazonadoras del libro, en la que no hay muertes, ni violencia, sino simplemente opresión y soledad.

Política y Poder: "Te tendrán aquí, sin dejarte dormir durante tres días, y después comenzarán a pegarte. Na de esto se parece mucho al socialismo ¿no? ¿por qué mi Partido quiere aniquilarme? Somos nosotros los que hemos hecho la revolución".

Una idea aterradora por lo que quizá tiene de cierta: "El mundo está dominado por hombres de escasas luces convencidos firmemente de su razón". No hay nada más peligroso que un convencido.

Y para terminar: "Leía despacio, las palabras se metían a presión en su cerebro, pero no calaban, como la arena en una manzana".

 En definitiva, creo que es un libro imprescindible, aunque hay que tener cierta predisposición para hacerse con él.


domingo, 4 de marzo de 2018

Tigres, leones, todos quieren ser los campeones

El próximo miércoles tenemos una huelga feminista.
En esto, como en otras muchas cosas, mi posición ha evolucionado.
Una vez asimilado la primera acepción de la RAE al respecto, entiendo que el feminismo no es un peligro, sino una necesidad real e impostergable.
En la medida en que mi evolución pudiera ayudar a otros, voy a compartirla con uztede vozotroh, ya que, teniendo en cuenta la simpleza de mi funcionamiento mental, es posible que mi evolución sea aplicable a una legión de gente.
Siempre he sentido el feminismo como algo amenazante. Algo que pretendía anularme. Era un "ellas o nosotros".
Es algo inevitable, porque todos nosotros, desde que dejamos de gatear y empezamos a entender algo de lo que nos rodea, recibimos una serie de ideas que condiciona nuestro comportamiento y forma de pensar.
Cuando alguien intenta cambiar ideas que están tan incrustadas en nuestro comportamiento, es lógico que reaccionemos con rechazo. También ocurrió (y ocurre) con las diferencias raciales, de clase, de educación, religiosas, culturales... es inevitable, pero no inamovible.
Como, repito, soy muy simple, hasta ahora no me había planteado otra visión. Pero, ah amigo!, ni con mi mujer, ni con mi hija quiero ninguna discriminación. Ni salarial, ni profesional, ni de ningún otro tipo.
No es una cuestión de que me quieran sustituir, o que sean mejores. La cuestión es que son iguales, ni más ni menos.
Cuento con que, en el camino para lograrlo efectivamente, va a haber quién "se pase tres pueblos". Habrá quién diga que hay que castrarlos a todos, o que hay que ponerles un burka. Pero históricamente nunca hemos llegado a ningún sitio sin ese tipo de tensiones.
Nos tendremos que tragar lo de los "micro-machismos", lo del lenguaje sexista, los juguetes de género, el feminismo en las escuelas, pero en fin, los cambios buenos nunca han sido fáciles, pero ¡con dos... lo que sea! lo conseguiremos.


sábado, 24 de febrero de 2018

Forofismo político y amenaza

Nos hemos instalado en una visión de la política que no nos lleva a ningún sitio. Todo lo que hace o dice el partido al que apoyo "va a misa" y lo que dicen los otros es caca.
Para argumentar una postura, no hay problema, porque argumentos para "lo mío" los hay a patadas. Comparaciones, tergiversaciones, recursos interesados a la hemeroteca y demás mandanga torticera está al alcance de la tecla del usuario menos ducho en tecnología. 
Si unos dicen "Esto es un Estado de Derecho en el que nadie está por encima de la Ley", los otros replican que "Las leyes no pueden estar por encima de la voluntad del pueblo". Si "España va bien porque sigue en la senda correcta del crecimiento, la recuperación y la disminución del desempleo"; los otros replican que "El empleo que se crea es basura, temporal y con salarios de subsistencia"
La cuestión no es quién tiene razón, porque todos la tienen. La cuestión es que somos incapaces de llegar a posturas de entendimiento que nos hagan avanzar y resolver los problemas. 
Llevamos demasiado tiempo y es necesario un cambio, pero nadie tiene las NARICES de llevarlo adelante.
El otro día salieron a la calle los JUBILADOS a reclamar el ridículo aumento de sus pensiones, y pensé "Que cabrones, al menos ellos tienen pensión ¿de qué se quejan? Si yo estoy pagando su pensión y a mi no me va a pagar ni Peter y me voy a jubilar con 70 palos!"
¿Y lo de ARCO? Eso si que ya roza el esperpento.
Me pregunto si no es posible llegar a consensos. Si no somos capaces de anteponer el INTERÉS COMÚN al interés partidista ¿Es que nadie es capaz de decir a todo el mundo "Eh, chavales: que si queréis cobrar una pensión pública, vamos a tener que pasar a un sistema de capitalización, lo que supone que vamos a pagar más impuestos".
No, nadie es capaz. Porque en el tacticismo electoralista eso no se contempla. Y así nos va. Huyendo hacia el abismo. Pues nada, que todo muy bien, muy agustito.
Lo que no sé es cómo tenemos el valor  de mirar a los ojos a nuestros hijos, porque, no nos engañemos, aunque seas el tío más previsor del mundo, y tengas un plan para tus hijos, cuando llegue el caos, la miseria y la desesperación, de nada va a servir lo que hayas previsto. La Historia nos enseña que la miseria provoca revoluciones, y éstas no respetan NADA.
Hala! a seguir bien. 


domingo, 19 de noviembre de 2017

Galimatías

Después de mi última entrada triunfal sobre el éxito de Trump, vuelvo a la carga analizando chapucera y atropelladamente la actualidad.
¿Y de qué vamos a habla hoy amiguitos?
Siii, por supuesto, del monotema: Catalunya!. Lo escribo en catalá para mostrar equidistancia, en un despliegue de cinismo que tan sólo el lector de alto nivel intelectual sabrá valorar. El resto (la mayoría) se mosqueará, por el cinismo, o la equidistancia. En fin, no se hizo la miel para la boca del asno.
Bueno, bueno, pues hemos llegado hasta aquí sin despeinarnos. Parece mentira. En cualquier otro país esto sería absolutamente trágico, pero Spain is different.
Al fin y al cabo, somos un país, o una cultura con un sentido de la teatralidad y la tragedia tremendamente marcado. Nos encantan los gestos, los símbolos y los aspavientos.
Ambas partes intentan manejar las emociones de su público con efectividad:
Unos:
- ¡Solo queremos que el pueblo hable!
Otros:
- ¡No hay Democracia sin Estado de Derecho!
Los primeros:
- ¡Pero no podemos aceptar las leyes que vayan contra la Voluntad Popular!
y los otros:
- ¡A vosotros os da igual el Pueblo. Solo os interesan los vuestros. Estáis destrozando familias!
y así ¡Hasta el Infinito y Más Allá!
Nos gusta, nos encanta. Nos podemos tirar así la vida.
De hecho, si en las próximas elecciones del día 21, que los "españolistas" miran con miedo, y los "indepes", con esperanza; si el resultado es favorable a estos últimos NO PASARÁ NADA. Exactamente lo mismo que sucederá si ganan los segundos. Volveremos a estar en la casilla de salida. Si ganan los primeros, volverán a la matraca. No al día siguiente, pero si el año que viene, o al siguiente. Y lo mismo si ganan los segundos, porque en ningún caso serán capaces de formar Gobierno.
Si se analiza un poco el espectro ideológico de las partes, se puede ver que NADA tiene sentido.
Tenemos a un partido LIBERAL catalán, aliado con uno de IZQUIERDA con el consentimiento de uno de corte LIBERTARIO. Por la otra parte, tenemos un partido LIBERAL CONSERVADOR, otro LIBERAL POPULISTA, y un tercero de IZQUIERDA.
Prescindiendo de emociones, que en Política no van a llevar a ninguna posición razonable, tenemos que los liberales quieren que el comercio fluya y nada afecte a los negocios; que los izquierdistas creen en la lucha de clases, que es trasversal a la configuración de los estados, y por tanto, deben ser internacionalistas; y por último, los libertarios sencillamente no quieren ningún Estado ni poder, por lo que no tiene sentido que quieran crear uno. En fin, lo dicho, un galimatías de tres pares de ...
Esto, en otro sitio, no pasaría. Otros pactarían "la factura" de la separación. Todo se limitaría a un mero apunte contable. En otras culturas habría represión, sangre y muertos en las calles efectivamente.
Afortunadamente, ninguno de ambos escenarios no se van a dar.
Seguiremos así hasta que las ranas críen pelo y España seguirá siendo different.