jueves, 23 de febrero de 2012

Consultores

Leo con estupor en The Guardian (si, soy así de snob, leo The Guardian en mis ratos muertos) que el Ministerio de Defensa del Reino Unido está siendo investagado por gastar más de la cuenta en Consultores externos.
Cuenta el artículo que los responsables políticos del Ministerio se han tomado tan al pie de la letra la consigna de reducir el personal y los gastos fijos de su plantilla que se han quedado sin expertos con los que poder evaluar necesidades, nuevo armamento, o adaptación a posibles situaciones, y se ven obligados a recurrir a expertos externos, cuyo coste quintuplica el del personal de plantilla.
Me suena de algo esta historia y es que la Consultoritis es una pandemia sin fronteras.
Yo, de momento, en cuanto junte más de tres euros me voy a montar una consultora super chuli guay especializada en optimización de tiempos, matrices de polivalencia y gestión de necesidades perentorias. ¿Que? ¿como se te ha quedado el cuerpo?

sábado, 11 de febrero de 2012

No es para tanto

Nos estamos tomando demasiado en serio.
Que si somos la octava potencia del mundo, que si tenemos la mejor generación de deportistas de todos los tiempos, que si somos un gran país, que si aquí se vive mejor, que si nuestra diversidad geográfica, nuestro clima, nuestra gastronomía...
Que si, que todo eso está muy bien, y no seré yo quién se avergüence de ser español, pero debemos de dejar de mirarnos el ombligo. A veces, metemos la pata, o simplemente no ganamos, o nos pitan mal, o nos juzgan injustamente. Es la vida amigo.
Tiene narices que nos den una lección los campeones del mundo del chauvinismo.
Parece mentira que llevemos toda la vida sin comernos un colín, y ahora que nos lo comemos de vez en cuando, nos mosqueemos porque unos muñequitos hacen una bobada.
Anda que...
Señores, ante la "afrenta", menos declaraciones despechadas y tiremos de refranero, que el que se pica, ajos come.
Mucho mejor arrieritos somos y en la Eurocopa (o en Roland Garros, o el Tour, o donde queráis) nos encontraremos.
Nosotros a lo nuestro.

jueves, 9 de febrero de 2012

Asumiendo

No creía en ello. Me imaginaba que era una más de las monsergas, aforismos y lugares comunes que tanto repelús me dan. Pero, ah! amigo. Esta vez no. Si, es cierto, la crisis de los cuarenta existe. Doy fe.
No es que esté llorando por las esquinas, pero si es cierto que me voy dando cuenta, voy asumiendo (asumir que bonita palabra, dura y rotunda, pero bonita) que lo de la edad no es ninguna broma.
Ahora me acuerdo de ese estúpido anuncio de los 80:
“No pesan los años, pesan los kilos”…los cojones.
Los años pesan. Vaya si lo hacen.
El deterioro es perfectamente tangible. Si, tengo cuarenta y soy capaz de muchas cosas, gracias a Dios. Puedo comer como un vikingo, puedo beber como un cosaco, puedo correr como un etíope, incluso podría trabajar como un chino (si me pagaran lo suficiente), pero noto que ya no es lo mismo.
Los dolorcillos y molestias físicas están ahí y no desaparecen al día siguiente. Los escasísimos excesos que cometo los pago con resacas y las digestiones más pesadas, y del trabajo, mejor no hablar. Se pasa de una actitud ambiciosa y proactiva, a una de mera supervivencia.
Lo del trabajo es curioso. Empiezas con los veintitantos titubeante, sin ninguna experiencia, admirando a los que si la tienen. Pasados unos años, con los treinta, te crees que lo sabes todo y miras con desprecio a los dinosaurios con la completa seguridad de que puedes hacer su trabajo más y mejor. Y luego llegas a los cuarenta y te das cuenta de que los de treinta te miran mal, los de cincuenta no van a dejarte nunca su puesto, y los de veinte… pronto tendrán treinta, con lo que solo te queda la opción de subsistir sabiendo a ciencia cierta que estás en mitad de una selva y con el culo al aire. Es como aquellos partidos en los que el favorito sale a comerse el mundo y en el minuto 80 está pidiendo la hora porque las cosas no salen como decían los pronósticos, con el agravante de que a mi todavía me queda todo el segundo tiempo por jugar y el campo está (muy) pesado.
Y miras al futuro y tampoco dan ganas de saltar de alegría. Si superas todos los obstáculos, laborales, económicos, anímicos y físicos, te quedarás en el mejor de los casos con una “tranquila” existencia lleno de achaques y con la esperanza de que te dé tiempo a disfrutar un poco de un merecido descanso. Entonces, miras alrededor para buscar ejemplos y los que ves no son para tirar cohetes.
Insisto, no estoy deprimido, ni vencido, pero razones para la consabida crisis no faltan.
No me rindo. No a estas alturas de la película, pero, manda huevos!.
Como decían Los Enemigos:

Vaya ,esto sí que manda pelotas
toda mi ambición cayo en saco roto
que tenga yo que trabajar
así es como están las cosas
Vaya, esto si que manda pelotas
a mí, que a diario me ponía las botas
que tenga yo que trasnochar
y encima pagar las copas...cuestión de pelotas
sólo cuestión de pelotas,
de pelotas
Vaya esto si que manda pelotas
ahora que iba todo viento en popa...
deja sitio empujan fuerte los de atrás
se acabó lo que se daba,
me botan
cuestíon de pelotas
solo cuestión de pelotas,
de pelotas

domingo, 15 de enero de 2012

Doctores tiene la Iglesia

Según parece, el obispo de Córdoba ha dicho que “la incitación a la fornicación es prácticamente constante en nuestro tiempo”.
Hombre, habría que matizar que también se habla bastante de fútbol, con lo que lo de la permanencia de la incitación se puede quedar en “mucho” o en el más flexible “bastante”. Ahí no le quito razón.
Le molesta al prelado que no se cumpla a rajatabla la castidad fuera del matrimonio canónico, basándose en el dogma de “el cuerpo es el Templo de Dios”.
No voy a discutir tal aserto. Faltaría más. Considero que es perfectamente válido, y como tal, todos los cristianos tenemos la obligación moral de cuidar nuestro cuerpo y evitar que éste sea estropeado.
En lo que no estoy de acuerdo una vez más es en la fijación de la Jerarquía Eclesial en mantener que el sexo, fuera de un acto natural placentero del que nos ha provisto el Señor en su infinita sabiduría, sea un acto sucio o vejatorio que pueda mancillar el templo de nuestra anatomía.
El sexo es una de las manifestaciones del amor más hermosas que existen, pero además es una necesidad fisiológica más, y su satisfacción no creo que pueda considerarse como una manifestación de la animalidad del ser humano.
Lo antinatural, tal y como está configurada nuestra anatomía, sería no satisfacer tales necesidades.
Es cierto que los excesos, desviaciones y obsesiones en la materia son malos, pero en la misma medida en que lo son con cualquier otra cuestión que pueda afectar a nuestro cuerpo: el abuso de las grasas saturadas, el alcohol, el exceso o el defecto de ejercicio físico… en la moderación está la virtud.
Lo que no me deja de asombrar es el interés y la obsesión que representa el sexo para una parte de la Jerarquía que desconoce su esencia y significado precisamente por su carencia voluntaria antinatural. Y me sigo preguntando si no hay cosas más importantes.
Según parece el insigne prelado ya tuvo a bien opinar sobre el tema hace tiempo al asegurar aquella vez que la UNESCO tenía un plan secreto para convertir a la mitad de la población mundial en homosexual. Con un par.
En tal caso, debe estar tranquila su Eminencia puesto que si se trata de un plan de dicho organismo, lo que está garantizado es que su efectividad sería nula.
Menos mal que está usted para velar por ello, y es que, doctores tiene la Iglesia, pero flaco favor nos hace a los soldados rasos de la Iglesia tan sabias reflexiones.

lunes, 9 de enero de 2012

Buenos propósitos

Al comienzo del año todos nos proponemos nobles objetivos. Dejar de fumar, ponerse a régimen, ir al gimnasio, estudiar, tener más paciencia, ser más flexible, etc.
Yo, aparte de alguno de estos me propuse la tarea de escribir todos los días. Aunque fuera un poquito, pero todos los días.
Bueno, lo cierto es que, estamos a día 9, son más de las diez de la noche y estoy deseando acabar para irme a la cama... En definitiva, el año cambia pero por mucho que nos empeñemos, que cambie de numerito no nos garantiza nada. Ni siquiera este va a ser el fin de la crisis dicen.
Nueve días para escribir esto... pues estamos "apañaos". En fin. A ver si a partir de mañana...

jueves, 3 de noviembre de 2011

Acongojaito

Me gusta mi vida.
A ver, no es que sea ni fácil, ni mucho menos perfecta. Soy un tipo manifiestamente mejorable, empezando por mi aspecto físico y terminando por mis manías y prejuicios. Tengo que madrugar mogollón, me como unos marrones en el trabajo de tamaño considerable y tampoco es que me vuelva loco de contento la rutina diaria. Salud, bien gracias. Mi situación económica es... ni me sobra para nada ni me falta afortunadamente, mi coche tiene más de 10 años,... podría seguir, pero no me gusta dar pena, ni lo pretendo, ni creo que estuviera justificada de ningún modo.
Y es que a pesar de todo, tengo la inmensa suerte de disfrutar de cuando en cuando de buenos momentos, risas con mis amigos, de besos y abrazos de mi mujer y mis enanos, e incluso algún momento de paz y descanso.
Todo ello, está sometido a un equilibrio de fuerzas que hace que me hace sentir como en la cuerda floja. Basta una ráfaga más fuerte de lo normal para caer al vacío. Una avería en el coche, un despido en nuestros trabajos, o la posibilidad de caer enfermos, que a los griegos se les vaya la pinza y todo se puede ir al garete.
Pues eso, como decía el del chiste: Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy.

domingo, 30 de octubre de 2011

Lo que no leí

No me atreví a hacerlo en el funeral. Pensé que no sería capaz de hacerlo dignamente y por tanto, prefiero escribirlo pasado un tiempo. De este modo, mi pena y mi llanto se queda a solas conmigo.
Hace poco más de un mes que se fué. Discreto, sin querer molestar, como cuando le iba a ver y al poco de llegar me decía que me fuera, que tendría muchas cosas que hacer entre mi trabajo y los niños. No es que le molestara mi visita, al contrario, pero él por no molestar, no le importaba que la visita fuera corta.
A pesar de todo, yo cumplía con el "tiempo reglamentario", por que aunque apenas podíamos mantener una conversación normal, si podíamos comunicarnos con la mirada y el tacto.
De nada sirve lamentarse ahora, pero el egoísmo y la inocencia de la infancia, y la estupidez y arrogancia de la juventud impidieron que me comunicará contigo todo lo que debiera.
Al menos, como con todos los errores que se cometen, he podido aprender algo. Y es que, aunque soy poco comunicativo (eufemismo al canto), he de hablar más, aún sin ganas. No dejar de contar "mis cosas" a los que quiero y me quieren. Es importante.
Gracias papá, gracias por enseñarme, por quererme tanto, por entregarte hasta el agotamiento, por tu ejemplo, tu esfuerzo, tu paciencia, tu honestidad y tu nobleza, porque aún en los peores momentos se te iluminaban los ojos al recibir noticias de tus nietos, por tu sonrisa como el día que te explicaron quién era y que hacía Bob Esponja, memorable. Por no rendirte.
Gracias por quedarte en mi memoria e iluminar mi camino. Haré todo lo posible para estar a la altura.
PD.: Lo que leyó Jaime fue genial. Te sentirías super orgulloso. Se lo tengo que decir. Seguro que a ti te sorprendió tanto como a mi, y también te brillaron los ojos.
Hasta siempre.